Wednesday, August 25, 2010

Post-mortem de un twittercidio

Para todos aquellos que me hicieron el honor de seguir @brunitw, mientras duró.


Mi infalible Gmail dice que me inscribí en twitter en Abril del 2009. Si Gmail lo dice, debe ser así, no voy a discutir con Google. Pero mi memoria me hace creer que mi paso por twitter fue mucho pero mucho más corto.

Twitter te dice cuando te inscribes, pero no te dice cuando te desinscribes, o como dice uno de mis twitteramigos, cuando fue que me twittersuicidé, así que no puedo decirles con precisión cuando fué que cometí el acto del que estoy hablando.

La idea vino antes, chateando con uno de mis amigos virtuales. De repente, se me ocurrió que cerraría twitter.

Mi amigo me preguntó porqué y yo me interrogué a mi misma y le dije sin titubeos: "mucho tiempo y poco impacto".

Twitter pide mucho tiempo, que no le dedicaba a otras cosas importantes: familia, trabajo, proyectos, incluso el blog. Por otro lado, a pesar de ese tiempo de escritura y de seguimiento, el impacto que pude tener en twitter fue ínfimo. No puedo decir que ninguno de mis twitts fue realmente trascendente. Ninguno logró cambiar una percepción, enderezar un entuerto, dar una información vital, o encauzar tráfico hacia el objeto de una causa que me interesara particularmente. No fue por falta de intento, sino, creo yo, por la naturaleza misma de twitter.

¿Cuál es esa naturaleza y qué es twitter? Técnicamente Twitter es lo que la industria de las telecomunicaciones estaba buscando desde hace años "the next killer application". Irónicamente esa "killer application" no fue sino la más elemental y simple manera de comunicar: texto corto. El texto debe ser impactante ya que hay que decirlo todo en tan sólo 140 caracteres y es enviado simultáneamente a una serie de amigos o seguidores. El texto puede ser repetido ad-infinitum y modificado según el gusto del retwiteador. En otras palabras, twitter una especie de sistema de optimización, glorificación y amplificación de cualquier chisme. Hay de todo: chistes, noticias, pensamientos, verdades y mentiras. Hay campañas programadas y campañas espontáneas. Hay grandes seguidos y grandes seguidores y la gloria puede llegar o acabarse en el espacio de un twitt.

Teóricamente para tener impacto, hay que tener muchos seguidores. De ahí viene el catch22 de Twitter. A menos de ser alguien particularmente famoso, como un presidente, un periodista o una estrella de cine, hay que seguir a muchos para tener muchos seguidores. El problema es que seguir a muchos significa no leer casi nada, puesto que cada quien habla al mismo tiempo y es prácticamente imposible pasar a través todos los comentarios de todo el mundo. Un poco en broma, un poco en serio, yo solía decir que la mejor manera de conservar un secreto era decirlo en twitter: muy pocos, a menos que hicieran una búsqueda explícita, se darían cuenta de lo que se había dicho.

Además de la necesidad de seguir y ser seguido sin poder leer todo lo que se dice, y quizás debido a élla, Twitter parece presentar una naturaleza de "clustering" donde cada cluster sigue una misma línea de opinión siendo muy difícil ir contra-corriente o retar una opinión pre-establecida. Según mi experiencia son muy pocos quienes, en twitter, quieren leer o interactuar con aquellos que no piensan igual, a menos que sea para insultarse mutuamente. Por ejemplo, a mi me divertía leer a Lina Ron y muchas veces le hice, de manera cordial y respetuosa comentarios sobre sus twitts. Nunca recibí respuesta, mientras que ella respondía sin pensarlo dos veces a todo aquel que o la ensalzara o la insultara. Me dirán que Lina Ron es un ejemplo extremo, pues no, podría darle muchos otros, Twitter me daba la impresión de no ser una aplicación para intercambiar opiniones sino de ser un movimiento para reafirmar un consenso preestablecido dentro de un cluster.

Otro problema de twitter es que es adictivo, el cerebro parece necesitar la entrada constante de información y la gratificación inmediata de un retwitt. No soy psicóloga, pero me parece que ésos son síntomas claros de adicción. Además llega un momento en que se comienza a pensar en la vida real en función a lo que se twitteará más tarde.

Pero no crean que pienso que todo fue negativo en Twitter. No, todo lo contrario. Tuve la oportunidad de "conocer" a gente extraordinaria y reencontrar amigos de los que no tenía noticias. Además, Twitter es excelente para saber lo que está pasando en tiempo real y puede ser una herramienta valiosísima en casos de emergencia social o política.

Déjenme, ahora explicarle en qué consiste un twittercidio. Se va a la parte de "settings" y se cliquea el link que dice "deactivate account". Inmediatamente aparece un pajarito llorando preguntando "is this goodbye?" y explicándonos las consecuencias (entre otras que perderemos todos nuestros contactos y que no podremos usar el mismo email si abrimos otra cuenta después de arrepentirnos). Varias veces le di al botón y me eché para atrás: no quería perder a mis twitteramigos. Después sabría que no sólo se pierden, sino que no se enteran que uno ya no existe en twitter. Se trata de una característica particularmente difícil de aceptar, sobre todo tomando en cuenta que no tenemos el email directo de muchos de ellos, ya que todo pasa por Twitter.

Por fin, un día, escribí mis dos últimos twitts, el penúltimo lo recuerdo porque era una frase magnífica de Bolívar que acababa de leer y que recoge todo lo que se quiere para Venezuela:

"Dadnos un gobierno en el que la ley sea obedecida, el magistrado sea respetado, y el pueblo libre". Ése, se lo envié a @chavezcandanga y a @mariafiuni.

Chávez nunca respondió, pero la jueza Afiuni me dió el placer de hacerle un retwitt.

Finalmente, le escribí a todos mis seguidores que les daba las gracias por haberme seguido, y que nos veríamos en mi blog. Pero, me imagino, que así como muchos otros, ese último twitt pasó igualmente desapercibido.

Espero entonces que aquellos que hoy me leen y que andan en twitter, linkeen el post, para que, eventualmente, la noticia les llegue cual botella tirada al mar y que alguna vez podamos reencontrarnos en otro espacio.

Sunday, August 08, 2010

Escuacas!

Hay verdades que duelen! Si lo sabrán
los escuacas q chillan con resultados d encuestas
que demuestran crecimiento en aprobación de Chávez!
25/6/10

Escuas se unirán a Uribe en eterno llanto luego que sean pulverizados el 26S!
7/8/10

Twitts de Andrés Izarra
Periodista
Presidente de TeleSur
(@IzarraDeVerdad)


La primera vez que supe del calificativo "escuálido" fue leyendo una entrevista que Doña Helena Frías le daba a un periodista de El Nacional para el día de las Madres. En aquel momento me impacto no sólo el término sino el uso del mismo. ¿Cómo era posible que una figura importante, como lo es la madre del Presidente utilizara, con toda naturalidad, un término tan divisivo en un artículo en la que la presentaban como el emblema de las madres de Venezuela?

Con el pasar de los años, la etiqueta no ha dejado de extrañarme. ¿Qué tienen los opositores al Presidente que los haga más "escuálidos" que otros? Pero la utilización y aceptación del vocábulo me indigna particularmente. De hecho, el término ha pasado a ser corriente entre personajes del gobierno. Ya no es sólo la madre del Presidente, sino el Presidente mismo en cadena nacional, sus ministros y colaboradores los que se permiten redefinir de manera discriminatoria a una parte del pueblo Venezolano. Porque, a pesar que el término "pueblo" parece ser aplicado únicamente a los que soportan a Chávez, en realidad pueblo somos todos, desde el más humilde pescador, hasta el magnate más rico: todos conformamos el pueblo venezolano y somos iguales ante la Constitución y las leyes.

El "escuálido" es entonces, según el gobierno actual, cualquiera que no esté de acuerdo con su propuesta política, el cual, automáticamente, se convierte en un ciudadano de segunda, al que se le trata diferentemente ante la ley, se le cohartan las libertades civiles y se le puede insultar impúnemente. Pero no sólo me indigna la designación de "escuálidos" que hace el gobierno, sino también la aceptación de todos aquellos que la reciben, a veces con broma, a veces con resignación
, a veces desatando insultos de vuelta.

Pues bien, yo no. Yo no me dejo llamar escuálida y mucho menos escuaca, como indicó el magnífico ex-ministro de la Información y Presidente de TeleSur. Yo soy venezolana, opositora, contraria al gobierno o anti-chavista, pero escuálida o escuaca es un insulto discriminador que no estoy dispuesta a aceptar, ni siquiera en broma.

Cuando le twittié de vuelta que llamar a una parte de la pobación "escuacas" era una falta de respeto, Izarra respondió algo así como que "cuando respeten, serán respetados". Se trata de nuevo de una frase totalmente vacía cuya intención es regrupar a todos los que oponen al Presidente bajo un mismo toldo y una misma significación (en este caso, la de no respetar). Además, le dije, cuando se está en el gobierno hay que asumir la responsabilidad del poder y, entre tantas, está la del respeto al país y a sus integrantes. Es una verguenza que una persona que está o ha estado en el poder se permita, con toda impunidad hacer un twitt insultando a la mitad de la población.

Este post lo escribo porque creo que hay que recuperar espacios, y uno de ellos es el del respeto. No debemos seguir aceptando el divisionismo, la discriminación y el irrespeto con impunidad.

Recupera tus derechos. Si te dicen escuálido, protesta! No sigas permitiendo que la aceptación sumisa de una etiqueta te siga identificando como ciudadano de segunda categoría.