Ustedes no serán los mismos, ni el país será el mismo después de ésto...
palabras de Sebastían Piñera
Presidente de Chile, a Luís Urzúa,
último minero en salir
13 de octubre, 2010.
El rescate fue impecable. Lo que más impresionaba era la organización y la tranquilidad de todos los presentes. Los técnicos, ingenieros y paramédicos hacían su trabajo. El Presidente y la Primera dama, aún estando en primera plana, mantenían una actitud reservada y discreta. Los familiares esperaban a un lado con una sonrisa en los labios a que salieran de la mina sus seres queridos.
Los mineros salían peinados y afeitados.Se había previsto que les tomarían los signos vitales durante el ascenso, tenían una ropa especialmente diseñada para el evento y habían incluso pensado en ponerles una medias de soporte para evitar que, en la subida, dada la dehidratación y los cambios de presión, pudiesen desarrollar coágulos que terminaran en embolias.
La segunda cosa que me llamó la atención fue la falta de militares. Si los había,no hacían alarde de su presencia. Aquellos implicados en la operación estaban todos concentrados en su trabajo y sus movimientos eran precisos y sin pérdida.
Radio Canada pasaba imágenes de los Chilenos de Montreal, que celebraban con Champaña el ascenso de los 33 hombres. Mientras tanto, CNN entrevistaba al embajador Chileno en Washington, que había mandado a instalar una gran pantalla para que los pasantes visionaran la operación del rescate.
El embajador recordaba que se había dicho que los mineros saldrían, en el mejor de los casos, justo antes de Navidad y que fue gracias a un plan B que habían logrado acelerar las operaciones de rescate. El plan B vino de una empresa de Pensilvania que había contactado al Embajador para indicarle que quizás uno de sus instrumentos podía servirles para rescatar a los mineros. El Embajador inmediatamente se puso a la obra de buscar medios de transporte y en 36 horas, la máquina ya estaba en Chile. Fue esa máquina, justamente, la llamada "Plan B" la que finalmente resultó tan exitosa que aceleró el proceso de casi dos meses.
Los periodistas de Radio Canada siguen explicando los detalles de todo el acontecimiento. Los mineros estuvieron 17 días sin contacto alguno, dándoseles por muertos, y luego se organizaron para asegurarse primero la supervivencia, luego el contacto con el mundo exterior y, finalmente, la adquisición de una fortaleza espiritual que les permitiera esperar salir vivos de la hazaña.
Todo fue perfecto, excepto la compañía minera que hizo oidos sordos a las graves fallas de seguridad y que dejó a los mineros a su suerte, el resto de los interventores jugaron su papel perfectamente.
Abro el twitter a ver qué se dice, y me encuentro con un gracioso hashtag #silosminerosfueranvenezolanos. Las frases van desde que tardarían dos años en salir, hasta que Chávez los metería presos por golpistas, que el rescate hubiese sido después del puente del 12 de octubre, o durante el Alo Presidente del domingo, que la cápsula se llamaría "la vergataria", o que el gobierno la hubiese expropiado, que los mineros se hubiesen abalanzado sobre la cápsula a ver quién salía primero, que los rescatistas se hubiesen inventado una excusa para no bajar o que la rueda se habría parado por falta de luz...en fin, los twitts son tan graciosos como trágicos, porque encierran todos un poco de la idiosincracia del país, explotada ad-infinitum por el payaso que hace las veces de ser nuestro presidente.
De hecho, los eventos de Chile contrastan con la historia reciente en Venezuela. Por ejemplo, con la de la tragedia de Vargas, en la que un Presidente irresponsable llamaba desaforadamente a la población a ir a votar por el Referendo que el quería hacer pasar a toda costa en vez de declarar a tiempo el estado de emergencia. De un Presidente irresponsable que despide la ayuda americana por razones ideológicas y que se desaparece justamente cuando más se le necesita. De un Presidente hablador de zoquetadas que no entiende el significado de su cargo. De la ineficiencia tal que el país ya no sólo no sabe producir comida, sino que no sabe importarla sin que se pudra por falta de logística. De un Presidente que se ocupa en desenterrar muertos ilustres a las tres de la mañana, haciéndose protagonista principal del evento. De la improvisación, de la falta de previsión, de la corrupción, del militarismo, de la ineficiencia.
Los twitts tienen razón. Si los mineros fueran venezolanos, el embajador hubiese estado más preocupado en que la bandera de Venezuela no apareciera en un desfile que en apresurarse en buscar soluciones, o simplemente, le hubiese dicho "no-gracias" a cualquier tipo de ayuda gringa.
Entonces me digo que todo viene junto: un país que se organiza, unos mineros que se organizan, un Presidente que se organiza. El rescate impecable no lo produjo el azar, sino un trabajo constante de la sociedad chilena para echar para adelante.
Releo el hastag y me río y felicito mentalmente a Chile por la gran alegría y la gran lección de civismo que nos han dado con el rescate, pero me queda la tristeza de pensar que probablemente la Venezuela nuestra, la que Chávez nos está dejando tras doce años de desgobierno, no hubiese sabido salvar a los mineros, de haber sido venezolanos.
Bienvenido(a) a mi blog. Aquí observo, opino, cuento. Al principio de los años 90, escribía en una lista de distribución llamada Atarraya mis recuerdos y vivencias cotidianas e intrascendentes, para que no se me olvidaran. He recogido en este espacio algunos de aquellos escritos, con la fecha inicial de envío y desde el 2005 los completo con cuentos, historias y opiniones cotidianas.
Wednesday, October 13, 2010
Monday, October 11, 2010
Honor a Vargas Llosa

Fue con una mezcla de alegría e incredulidad que me enteré que uno de mis escritores favoritos, Mario Vargas Llosa, había finalmente ganado el Nobel de Literatura.
La primera vez que oí de Vargas Llosa en un contexto otro que el de las fastidiosas lecturas de adolescente obligada en la escuela secundaria, fue cuando mi hermano, quien es notablemente más erudito que esta servidora, le puso a las máquinas de su laboratorio los nombres de las putas de la Casa Verde.
Me causó mucha gracia la ocurrencia, pero confieso que no me incitó a leer más a Vargas Llosa. Mi enamoramiento con el escritor vino después, al igual que le pasó a mi amigo Daniel, con la historia de Trujillo en La Fiesta del Chivo.
Para mi, La Fiesta del Chivo fue un descubrimiento de muchas cosas. Fue un viaje a la Venezuela de mi pre-infancia, con las historias de Rómulo Betancourt y el entretelón cubano como maqueta de background. Fue también el descubrimiento de cómo funciona un régimen por dentro, como va atrapando sin salida a todos aquellos que se dejan embaucar en el mismo y como hay quienes logran surfear la ola donde otros se ahogan. Me enseñó que los derechos humanos que todos damos por descontado no existían en la época en la que nacimos y en la que crecimos y, finalmente, me dejó la sensación de que el libro no estaba dedicado a Trujillo sino a Hugo Chávez, quien, a pesar de no haber desarrollado la crueldad y sadismo del dictador dominicano, presenta aquí y allá características de comportamiento de todos los dictadores subrayadas en el libro: cortar cabezas, desconfiar, humillar, poner a los unos contra los otros, esperar para pedir, y tenerle la cabeza de algún colaborador cercano lista para el sacrificio en su momento oportuno.
La Fiesta del Chivo es, en fin, una obra maestra, que me hizo descubrir sobre todo a un gran escritor.
Vargas Llosa es un gran escritor no porque haya inventado un estilo nuevo, como hizo García Márquez, o haya adaptado una escritura barroca al mundo conteporáneo, como Carpentier.Vargas Llosa es un gran escritor simple y llanamente porque escribe bien. Cada frase, cada coma, cada palabra están medidas para que entremos directamente en el mundo en el que el quiere meternos...y lo logra con creces y de manera distinta en cada obra y en cada escrito.
En las pocas conversaciones literarias que he tenido en los últimos años con mi hermano el erudito que ahora anda demasiado ocupado con los quehaceres de su vida familiar, nos quejábamos de lo absurdo que no le hubiesen aún otorgado el Nóbel a Mario Vargas Llosa. Fue así como la semana pasada nos llamamos desde nuestras residencias separadas por un continente para felicitarnos mutuamente de que nuestro héroe literario hubiese finalmente sido Nobelizado.
Es entonces con gran entusiasmo por una historia que termina bien que escribo este post en honor a uno de mis escritores favoritos. Por el Nóbel, el cual le correspondía desde hace tiempo y también como reconocimiento de la simple amateur que soy a la grandeza literaria de quien es un verdadero maestro.
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