Queridos lectores,
en vista de que he tenido que borrar algunos comentarios últimamente, he decidido crear un post sobre las reglas del juego en mi blog. Para mi, Internet es una extensión de la sociedad en la que vivimos, y no es una excusa para tener una conducta que no aceptaría en el mundo real. Los comentarios del blog son parte del mismo, así yo no los haya escrito. Considero mi responsabilidad el borrar comentarios que no sean acordes con mi ética y mis reglas de conducta, independientemente de quién los haga. Por lo tanto no acepto:
1.-Comentarios que vayan en contra de los derechos de la persona, como el derecho a la paz personal y a la vida privada
2.- Insultos o groserías, generales, contra lectores o contra terceras personas
3.- Comentarios que inciten a cualquier tipo de violencia
4.- Acusaciones de tipo difamatorio
5.- Comentarios racistas o sexistas, o que menoscaben la dignidad humana
7.- Comentarios de acoso de cualquier tipo (personal, sexual, psicológico, político, etc.)
8.- Spam
9.- Comentarios que no tengan que ver con el tema del post
10.-Comentarios que sirvan para alargar la discusión inútilmente (trolls)
Cualquier comentario que transgreda esas reglas será borrado.
Al principio de los años 90, escribía en una lista de distribución llamada Atarraya mis recuerdos y vivencias cotidianas e intrascendentes, para que no se me olvidaran. He recogido en este espacio algunos de aquellos escritos, con la fecha inicial de envío y los completo con cuentos, historias y opiniones recientes.
Wednesday, March 30, 2011
Saturday, March 26, 2011
Incendies
Acabo de ver una de las mejores películas que haya visto en los últimos tiempos. Incendies es la historia de dos morochos montrealenses cuya madre acaba de morir y les deja una última voluntad peculiar que lleva a los dos hermanos a la búsqueda de sus raíces en el Medio Oriente.
La historia nos absorbe desde el principio hasta el final. La cinematografía es una maravilla y el contraste de la modernidad de los protagonistas con las costumbres del país de sus raíces es irresistible. Una historia de guerra, de odio y de humanidad.
Incendies es la mejor película canadiense que haya visto nunca y una de las mejores de cualquier tipo. Lo sorprente es que no se haya ganado el Oscar de mejor película extrangera.
Alquilen el DVD, vale la pena. Y, cuando lo hagan, no dejen de ver el documental de cómo fue realizada la película. Tan bueno el uno como la otra.
Wednesday, March 23, 2011
Los marcianos llegaron ya...
Las recientes declaraciones de nuestro show-man-presidente-hablador-de-pistoladas me recordaron una canción viejísima que cantaba mi mamá de joven que siempre me causó gracia. Aquí se las dejo.
Indudablemente, cuando Chávez llegó al poder, Sábado Sensacional perdió una gran estrella....
Los marcianos llegaron ya
Y llegaron bailando ricacha
Ricacha ricacha ricacha
Asi llaman en Marte al cha cha cha
Los marcianos llegaron ya
Y llegaron bailando ricacha
Ricacha ricacha ricacha
Asi llaman en Marte al cha cha cha
De un platillo volador
Todos bajaron bailando
Y uno gozando rascando
Un guiro televisor
Los marcianos llegaron ya
Y llegaron bailando ricacha
Ricacha ricacha ricacha
Asi llaman en Marte al cha cha cha
Los marcianos llegaron ya
Y llegaron bailando ricacha
Ricacha ricacha ricacha
Asi llaman en Marte al cha cha cha
Las marcianas muy bonitas
En trajes de mamboleta
Giraron en mil piruetas
Al ritmo del ricacha
Los marcianos llegaron ya
Y llegaron bailando ricacha
Ricacha ricacha ricacha
Y llegaron bailando
Y llegaron bailando
Y llegaron bailando
cumbia!!!!!
(Somos los marcianos te venimos a enseñar este nuevo baile que es sensacional
se llama el cha es el cha es el cha cha cha gira tu cadera y no dejes de menear)
Los marcianos llegaron ya
Y llegaron bailando ricacha
Ricacha ricacha ricacha
Asi llaman en Marte al cha cha cha
otro marciano tocaba un instrumento muy raro mezcla de timbal y piano haciendole al ricacha
los marcianos llegaron ya y llegaron bailando ricacha ricacha ricacha ricacha
y se fueron bailando
y se fueron bailando
y se fueron bailando
cumbia!!!!
ya aprendimos ya gozamos ya bailamos ya nos vamos y la cumbia con nosotros para marte nos llevamos
cha cha cha
Cha cha cha!!
Sunday, March 20, 2011
El espejo de Libia
Unos días apenas comenzada la revuelta Libia, salió un artículo del New York Times indicando que no duraría. El artículo decía que Tunisia y Egipto tenían la posibilidad de sacarse a los dictadores de encima, pero que los países con petróleo tendrían más dificultad. El artículo hacía referencia a la tesis de Thomas Friedman según la cual, los petro-estados son autocracias y el nivel de democracia y apertura de una población son directamente proporcionales a la cantidad y al precio de los barriles de petróleo. Ya en el pasado he escrito sobre eso.
Ahora bien, cuando los rebeldes Libios comenzaron a ganar terreno, me dije que, por una vez, la teoría de Friedman no se haría verdad. Libia, a pesar de ser una autocracia petrolera, tenía chance de volverse democrático.
Lamentablemente, el tiempo le fue dando razón al artículo del NYT. La inmobilidad de la comunidad internacional ante lo que estaba sucediendo en Libia no se podía entender. La situación comienzaba a parecerse tristemente a la revuelta de los Kurdos en Iraq en 1991, en la cual los rebeldes fueron aupados por la comunidad internacional bajo el supuesto de que recibirían ayuda, sólo para ser dejados a su suerte y masacrados por Saddam Hussein.
Ahora en Libia, la comunidad internacional parece despertarse, en eso hay que dar crédito, pero quizás sea demasiado tarde. Quizás el haber esperado tanto para reaccionar, el dejar que Ghaddaffi le disparara a su propia gente sin tomar medidas inmediatas produzca en Libia otro Afghanistán.
Para Venezuela, lo que sucede en Libia es particularmente importante. En Libia se mide la capacidad de un dictador con más de cuarenta años en el poder en quedar en el poder a toda costa, incluso bombardeando a su propia población. Chávez no es, todavía, Ghaddaffi, ni Venezuela es Libia, pero ambos países y ambos mandatarios tienen demasiadas cosas en común para que la situación sea confortable.
Esperemos que Ghaddaffi salga, y pronto, y que, por el bien de todos, la guerra en Libia no se eternice como fue el caso en Iraq y en Afghanistan. Éso pasa cuando no se actúa a tiempo y se deja que un loco terrorista arremeta contra su pueblo.
Ahora bien, cuando los rebeldes Libios comenzaron a ganar terreno, me dije que, por una vez, la teoría de Friedman no se haría verdad. Libia, a pesar de ser una autocracia petrolera, tenía chance de volverse democrático.
Lamentablemente, el tiempo le fue dando razón al artículo del NYT. La inmobilidad de la comunidad internacional ante lo que estaba sucediendo en Libia no se podía entender. La situación comienzaba a parecerse tristemente a la revuelta de los Kurdos en Iraq en 1991, en la cual los rebeldes fueron aupados por la comunidad internacional bajo el supuesto de que recibirían ayuda, sólo para ser dejados a su suerte y masacrados por Saddam Hussein.
Ahora en Libia, la comunidad internacional parece despertarse, en eso hay que dar crédito, pero quizás sea demasiado tarde. Quizás el haber esperado tanto para reaccionar, el dejar que Ghaddaffi le disparara a su propia gente sin tomar medidas inmediatas produzca en Libia otro Afghanistán.
Para Venezuela, lo que sucede en Libia es particularmente importante. En Libia se mide la capacidad de un dictador con más de cuarenta años en el poder en quedar en el poder a toda costa, incluso bombardeando a su propia población. Chávez no es, todavía, Ghaddaffi, ni Venezuela es Libia, pero ambos países y ambos mandatarios tienen demasiadas cosas en común para que la situación sea confortable.
Esperemos que Ghaddaffi salga, y pronto, y que, por el bien de todos, la guerra en Libia no se eternice como fue el caso en Iraq y en Afghanistan. Éso pasa cuando no se actúa a tiempo y se deja que un loco terrorista arremeta contra su pueblo.
Tuesday, March 15, 2011
Lecciones de Japón
Mi hermano, en su época de dirigente estudiantil hippie, tenía una calcomanía pegada al parachoques de su vieja camioneta universitaria. La calcomanía mostraba un sol sonreido y el slogan: "¿Nuclear? No, gracias". A mi me hacía mucha gracia la calcomanía, por la sencillez del mensaje, la ingenuidad del sol y porque me preguntaba quién carrizo podía estar interesado en tomar el riesgo de desarrollar energía nuclear en Venezuela. Me parecían vainas de hippie de mi hermano, como eso de ponerle un tanque de gas a la camioneta así no encontrara bomba para llenarlo, o irse a acampar al Ávila en las noches frías de Diciembre.
Más tarde, en mis años profesionales, me topé varias veces con estadísticas que indicaban que era una tontería tener tantos miedos. "Duermo más tranquilo al lado de una planta nuclear que una hidroeléctrica, solía decirme uno de mis colegas. Tenía la razón fría de las estadísticas, que nada tiene que ver con nuestra percepción de las cosas. Yo le decía que eran las mismas estadísticas que indican que uno tiene más chance de morir en un accidente de carro que de avión, pero rara vez tenemos miedo en carro, mientras que el avión siempre nos da un cierto respeto.
Recientemente, con la problemática de los gases de efecto invernadero y el cambio climático, la energía nuclear ha ganado ciertos blazones de nobleza y una popularidad creciente. Se la considera "limpia" y sin impacto en el calentamiento del planeta. Pero yo sigo guardando en mente la calcomanía y cuando alguien propone más energía nuclear, hago un llamado mental al final del slogan: "No gracias".
No voy a utilizar el ejemplo de la catástrofe en Japón para decir "se los dije", sino para tirar enseñanzas de lo ocurrido. Por un lado nos enseña humildad, la humildad del ser humano ante los fenómenos naturales que son de tal magnitud, que hasta los mejores ingenieros y los países más preparados no pueden hacerle frente.
Nos enseña que los ingenieros no somos malos: las centrales nucleares están calculadas para resistir el impacto de un avión y el de un terremoto. Las centrales japonesas, tal como estaba previsto, resistieron el impacto del terremoto y los reactores se apagaron automáticamente. Con lo que no contaron los ingenieros fue con el Tsunami que inundaría las salas de máquinas para refrigerar los reactores. Seguramente, los expertos del mundo encontrarán ahora maneras de blindar las salas refrigerantes de cualquier inundación. Pero, mientras tanto, estamos todos en vilo ante la espectativa de un accidente nuclear mayor.
Finalmente, la lección más importante que podemos retener de lo acontecido en Japón es que no se le puede dar energía nuclear a cualquiera. Si esto pasa en el país más organizado y preparado del mundo, imagínense lo que pasaría en Irán, Libia o ...Venezuela.
Digo entonces como decía la calcomanía de mi hermano...¿Nuclear? No, gracias.
PD. Acabo de leer que Chávez ordenó paralizar el programa de energía nuclear venezolano (con lo avanzado que debía estar!!!). Lo más probable es que nunca tuvo intenciones de hacer nada y el desastre de Japón le da la excusa ideal para retractarse. O quizas, uno nunca sabe, leyó el post!
Más tarde, en mis años profesionales, me topé varias veces con estadísticas que indicaban que era una tontería tener tantos miedos. "Duermo más tranquilo al lado de una planta nuclear que una hidroeléctrica, solía decirme uno de mis colegas. Tenía la razón fría de las estadísticas, que nada tiene que ver con nuestra percepción de las cosas. Yo le decía que eran las mismas estadísticas que indican que uno tiene más chance de morir en un accidente de carro que de avión, pero rara vez tenemos miedo en carro, mientras que el avión siempre nos da un cierto respeto.
Recientemente, con la problemática de los gases de efecto invernadero y el cambio climático, la energía nuclear ha ganado ciertos blazones de nobleza y una popularidad creciente. Se la considera "limpia" y sin impacto en el calentamiento del planeta. Pero yo sigo guardando en mente la calcomanía y cuando alguien propone más energía nuclear, hago un llamado mental al final del slogan: "No gracias".
No voy a utilizar el ejemplo de la catástrofe en Japón para decir "se los dije", sino para tirar enseñanzas de lo ocurrido. Por un lado nos enseña humildad, la humildad del ser humano ante los fenómenos naturales que son de tal magnitud, que hasta los mejores ingenieros y los países más preparados no pueden hacerle frente.
Nos enseña que los ingenieros no somos malos: las centrales nucleares están calculadas para resistir el impacto de un avión y el de un terremoto. Las centrales japonesas, tal como estaba previsto, resistieron el impacto del terremoto y los reactores se apagaron automáticamente. Con lo que no contaron los ingenieros fue con el Tsunami que inundaría las salas de máquinas para refrigerar los reactores. Seguramente, los expertos del mundo encontrarán ahora maneras de blindar las salas refrigerantes de cualquier inundación. Pero, mientras tanto, estamos todos en vilo ante la espectativa de un accidente nuclear mayor.
Finalmente, la lección más importante que podemos retener de lo acontecido en Japón es que no se le puede dar energía nuclear a cualquiera. Si esto pasa en el país más organizado y preparado del mundo, imagínense lo que pasaría en Irán, Libia o ...Venezuela.
Digo entonces como decía la calcomanía de mi hermano...¿Nuclear? No, gracias.
PD. Acabo de leer que Chávez ordenó paralizar el programa de energía nuclear venezolano (con lo avanzado que debía estar!!!). Lo más probable es que nunca tuvo intenciones de hacer nada y el desastre de Japón le da la excusa ideal para retractarse. O quizas, uno nunca sabe, leyó el post!
Saturday, March 12, 2011
El descubrimiento de la nuez sarrapia
Hoy me puse a ver un programa de cocina por televisión y la receta llevaba una nuez molida que los anomadores llamaban "Tonka Bean", explicando que se trataba de una especie de nuez moscada pero con un sabor único, que recordaba muchas cosas buenas a la vez: la vainilla, el cacao, el aroma de pipa...La descripción me intrigó, pero lo que me dejó más asombrada era que dijeran que la nuez se usaba corrientemente en...Venezuela!
Entonces eché memorias a las idas al mercado libre con mi mamá, la búsquedas de las tisanas y especies: anís, canela, anís estrellado, pimienta, comino..pero Tonka? Nunca había oido hablar de éso, ni mucho menos saboreado nada que se le pareciera.
Al parecer el nombre es "Sarrapia" y se trata de una nuez, fruto de un árbol protegido en Venezuela. Aquí encontré una referencia.
Sin embargo, sigo sin saber qué es y me digo que a lo mejor es algo que conocemos bajo otro nombre. Alguien tiene idea?
Entonces eché memorias a las idas al mercado libre con mi mamá, la búsquedas de las tisanas y especies: anís, canela, anís estrellado, pimienta, comino..pero Tonka? Nunca había oido hablar de éso, ni mucho menos saboreado nada que se le pareciera.
Al parecer el nombre es "Sarrapia" y se trata de una nuez, fruto de un árbol protegido en Venezuela. Aquí encontré una referencia.
Sin embargo, sigo sin saber qué es y me digo que a lo mejor es algo que conocemos bajo otro nombre. Alguien tiene idea?
Sunday, March 06, 2011
Lina Ron
Intenté varias veces debatir con ella en twitter, pero no me hacía caso. Lina Ron no debatía, sino que insultaba, reaccionaba, gritaba, pero sólo si se la insultaba y gritaba previamente. No era del tipo de responder cabalmente alguna conversación posada, ni entender argumentos sofisticados sobre la democracia, las instituciones ni los derechos de los demás.
Por lo tanto yo sabía que mi discusión con Lina sería sorda y que nunca respondería ninguno de mis argumentos. Para Lina Ron existía una única verdad y un único motto: Chávez. De élla es la asombrosa frase que nadie más hubiese podido decir de manera pública: "Con Chávez todo, sin Chávez, plomo".
La primera vez que pregunté, desde mi temperada morada canadiense, quién era Lina Ron, alguien me respondió claramente y sin titubeos: una delincuente. Después vinieron otros calificativos: una loca peligrosa, una reaccionaria, una fascista, seguidos de una retaila de hechos, todos asombrosos, que completaban los epítetos.
Con el tiempo, entendí que todos esos calificativos eran ciertos pero, de manera inexplicable, de todos los protagonistas de la revolución, incluyendo a Chávez, Lina Ron era, sin lugar a dudas, el único que desde mi punto de vista, merecía una cierta mirada de interés. La pregunta es ¿Porqué ?
La primera respuesta, quizás la más fácil, es que Lina Ron era una mujer carismática. Con un carisma que los venezolanos no estamos acostumbrados a asociar a las mujeres. Con su cabellera de falso platino, sus labios carmín, sus trajes de guerrillera urbana y sus discursos tajantes y directos, Lina Ron era la anti-heroína, aquella que poseía el carisma de personaje de suplementos, de ladrón de trenes y de delincuentes armados, pero carisma al fin y al cabo.
La segunda razón era la autenticidad y el desparpajo. En un mundo de hipócritas, donde la correción política se ha vuelto ley, Lina Ron se atrevía a ser ella misma, a decir sin pelos en la lengua cualquier cosa que pensara, y a vivir intensamente lo que tenía en mente. Claro, era la sinceridad de los irresponsables, la seguridad de los malcriados, la de los niños que pueden decir y hacer lo que quieran en un mundo protegido por los padres. Era una sinceridad y desparpajo que muy pocos pueden permitirse, ya que no tienen a todo un gobierno a favor, que perdonaba delitos, aplaudía salidas y se congraciaba con ellas.
Finalmente, Lina Ron representaba a un cierto tipo de mujer venezolana. De esas que son capaces de cualquier cosa con tal de obtener lo que creen justo, casi siempre relacionado con su hombre y su familia. En el caso de Lina Ron, el hombre era Chávez y la familia, lo que ella creía que era la revolución.
Lina Ron y yo pertenecíamos a dos galaxias distintas; sin embargo, y eso lo descubrí con su muerte, éramos de la misma generación. Para bien o para mal, el mismo país, en la misma época nos dió la oportunidad de ser como quisiéramos. El país no siguió por el camino que yo pensaba correcto, sino que decidió transformarse a la imagen de Lina Ron.
Que uno la haya detestado o admirado, no se le podrá negar que fue un gran personaje de nuestra época y la única mujer política de su revolución. De hecho el twitt de arriba , uno de sus últimos, es muy significativo. La única figura femenina de la revolución, que eventualmente podría hacerle daño, o quizás sombra, al líder, tenía que inmolarse para que Chávez siguiera. Casualidad o propósito, nunca lo sabremos y sólo el tiempo dirá si en ese escrito Lina Ron tuvo razón.
Que en paz descanses, Lina Ron!
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