Al principio de los años 90, escribía en una lista de distribución llamada Atarraya mis recuerdos y vivencias cotidianas e intrascendentes, para que no se me olvidaran. He recogido en este espacio algunos de aquellos escritos, con la fecha inicial de envío y los completo con cuentos, historias y opiniones recientes.
Monday, June 27, 2011
La Havana, capital de Venezuela.
Una de las cosas más trágicas que le ha sucedido a Venezuela en los últimos tiempos ha sido la pérdida de autonomía. Generalmente, los países pierden su autonomía frente a países más grandes y poderosos, a menudo vencederos de batallas bélicas o económicas. Pero, ése no fue nuestro caso.
Venezuela debe ser el único país en el planeta que, de manera voluntaria, le ha entregado su autonomía a un país más pequeño, menos rico y más dependiente que él: Cuba. No quiero entrar en los detalles de todas las cosas en la que ese país "asesora" a los venezolanos a cambio de una buena dosis de barriles de petróleo. Lo más grave no es el petróleo, lo más grave es la usurpación de la soberanía venezolana por la isla caribeña en entes críticos de gobierno, como en la cuestiones de información de sus ciudadanos.
La enfermedad del Presidente Chávez nos ha dado la oportunidad de apreciar la amplitud del fenómeno de sumisión. El Presidente no sólo no confía en los médicos Venezolanos, sino que se burla literalmente del estado de derecho del país. No sólo el Presidente no deja el cargo, a pesar de tener ya más de quince días sin estar presente en Venezuela, sino que, supuestamente, da las órdenes desde una obscura cama de hospital en La Havana, convertida literalmente en nueva capital de Venezuela.
La información no llega, o nos llega a cuentagotas, después de ser filtrada y estudiada cuidadósamente. El Ministerio de la Información venezolano decidió opacarse y dejar que sea la información de la Isla, en el mejor estilo totalitario, la que se ocupe de decirnos lo que ellos quieren que creamos. Se habla con fotos, en vez de hablar con hechos o con conferencias de prensa abiertas. El Presidente de Venezuela aparece en una foto que pasará a la historia frágil, vestido del tricolor pero soportado por los dos pilones del régimen cubano. La imagen habla por sí sóla: Cuba logró lo que nunca pudo lograr en más de cincuenta años de historia totalitaria. Se apoderaron de Venezuela y ahora se apoderaron literalmente del Presidente.
Yo no sé si Chávez está gravemente enfermo o si se trata de un ardid para aumentar su popularidad, como lo piensan algunos. Sólo se que la foto quedará grabada en mi memoria como el arquetipo de la sumisión Venezolana: Un Presidente secuestrado por los Castro y un país a oscuras, gobernado a distancia.
Lo más grave es la sumisión de las instituciones venezolanas ante lo que está pasando, los portavoces todos aseguran que Chávez regresará pronto y siguen actuando como que si aquí nada hubiese pasado. En mi crítica, englobo no sólo a los entes y al partido de gobierno, sino también a la oposición quien, a la excepción de Maria Corina Machado, dejan pasar la situación como que si esto fuera lo más normal del mundo.
Mientras tanto, las cosas empeoran. Ayer, el hermano del Presidente habló sin ningun tipo de pudor de lucha armada para proseguir la revolución. En momentos en los cuales no se sabe qué le ha pasado al Presidente, las declaraciones son particularmente inquietantes. Yo era una niña en los años sesenta, pero recuerdo. Me acuerdo de la guerrilla controladas desde la Havana, de los atentados, de la Universidad en manos de fracciones procubanas y del enorme esfuerzo que tuvo que hacer el país para extirpar a la vez el peligro de cubanización de Venezuela y el de un golpe de estado de derecha para enfin lograr una tímida democracia.
Dónde fallamos? Cómo fue que dejamos que esto pasara? Cómo podemos aceptar que volvamos cincuenta años atrás? Cuándo perdimos nuestra soberanía?
Tuesday, June 14, 2011
Primavera Italiana
Imagínense que tienen un país durante veinte años, casi sin interrupciones, con el mismo gobernante. Imagínense que el gobernante cambia las leyes para favorecerse. Inmagínense que se piense, incluso, que haya llegado al poder para poder cambiar las leyes que le molestaban. Imagínense que se le imputa, en estos momentos, por prostitución de menores y abuso de poder, pero que la ley lo proteja de manera tal que dada su condición, no esté obligado a comparecer ante un juez.
Imagínense que la manipulación legal haya sido de tal magnitud que el gobernante quiera hacerle creer al país que las instituciones no son importantes, que la democracia sea simplemente ir a votar por él cada cuatro años de manera indefinida. Imagínense que el gobernante sea carismático y guachamerón con un carisma de muchachito que dice lo que le viene en gana, a cualquiera y en cualquier circunstancia.
Imagínense que las leyes del país establezcan que cualquiera que colecte 500 000 firmas pueda someter la abrogación de una ley a referendum y que en los últimos quince años haya habido 24 referenda convocados de tal manera. Imagínense que la ley diga, sin embargo, que haya que tener más de 50% de participación para que el referendo sea válido, y que ninguno de los referenda pasados desde el 97 haya podido ser convalidado.
Imagínense que el gobernante sea también el más grande magnate de las comunicaciones del país y que las controle casi totalmente. Imagínense que su desprecio por la ley y el estado de derecho sea tal que ni siquiera se diera la molestia de militar por el NO, que indicara que votar era inútil y que decidiera pasar el día del referendum en su villa multimillonaria de vacaciones, seguro de que no habría quorum. Imagínense que a pesar de la importancia de la consulta los medios de noticias casi ni hablaran de élla.
Imagínense entonces a mi amiga B., una joven profesional brillante de trabajo precario pidiéndome que propagara la historia entre mis contactos a ver si con la ayuda de Internet se creaba conciencia de la importancia del voto, porque Italia necesitaba un cambio.
Imagínense finalmente que la participación fue de 56%, que el SI ganó por más de 94% en todas las preguntas, que la ley de inmunidad del gobernante fue derogada y que aquel que hace dos días se burlaba del voto no tendrá ninguna excusa para no presentarse a la justicia.
No hubo armas, no hubo disturbios, tan sólo hubo votos. Los votos que muestran una luz en el fondo del túnel, para toda una generación de italianos que pensaron que la Primavera no llegaría nunca.
Imagínense que la manipulación legal haya sido de tal magnitud que el gobernante quiera hacerle creer al país que las instituciones no son importantes, que la democracia sea simplemente ir a votar por él cada cuatro años de manera indefinida. Imagínense que el gobernante sea carismático y guachamerón con un carisma de muchachito que dice lo que le viene en gana, a cualquiera y en cualquier circunstancia.
Imagínense que las leyes del país establezcan que cualquiera que colecte 500 000 firmas pueda someter la abrogación de una ley a referendum y que en los últimos quince años haya habido 24 referenda convocados de tal manera. Imagínense que la ley diga, sin embargo, que haya que tener más de 50% de participación para que el referendo sea válido, y que ninguno de los referenda pasados desde el 97 haya podido ser convalidado.
Imagínense que el gobernante sea también el más grande magnate de las comunicaciones del país y que las controle casi totalmente. Imagínense que su desprecio por la ley y el estado de derecho sea tal que ni siquiera se diera la molestia de militar por el NO, que indicara que votar era inútil y que decidiera pasar el día del referendum en su villa multimillonaria de vacaciones, seguro de que no habría quorum. Imagínense que a pesar de la importancia de la consulta los medios de noticias casi ni hablaran de élla.
Imagínense entonces a mi amiga B., una joven profesional brillante de trabajo precario pidiéndome que propagara la historia entre mis contactos a ver si con la ayuda de Internet se creaba conciencia de la importancia del voto, porque Italia necesitaba un cambio.
Imagínense finalmente que la participación fue de 56%, que el SI ganó por más de 94% en todas las preguntas, que la ley de inmunidad del gobernante fue derogada y que aquel que hace dos días se burlaba del voto no tendrá ninguna excusa para no presentarse a la justicia.
No hubo armas, no hubo disturbios, tan sólo hubo votos. Los votos que muestran una luz en el fondo del túnel, para toda una generación de italianos que pensaron que la Primavera no llegaría nunca.
Sunday, June 12, 2011
La tiranía de la información
Hoy me di cuenta de que ya no somos libres. Cuando hablo de "somos" somos nosotros, los humanos que nos conectamos diariamente a Internet. Nos han robado una libertad fundamental: la de descubrir, la de decidir por nosotros mismos qué es lo que nos conviene. La de equivocarnos y mejorar la próxima vez. La de oir la recomendación de uno o del otro y sacar nuestras propias conclusiones. Pero no es así, desde que Internet y Google y Facebook y Amazon y Tripadvisor y Twitter se han apoderado de nuestras vidas, no ha quedado nada por descubrir.
Me di cuenta porque quería saber cuáles eran los mejores hoteles de XX. Tan sólo entrar en Tripadvisor y tengo la lista en orden de popularidad de hoteles, hosterías, bed and breakfast y hasta casas de monjas en XX. Cada uno evaluado, ensalzado o echado hacia abajo. Con lujo de detalles sobre el número de la habitación más recomendada o el nombre del concierge más simpático. De repente me di cuenta de que nunca iré al hotel evaluado número 144, por muy atractivo que sea el deal, sino que me abalanzaré en la competencia feroz por obtener el que tiene el número uno, o el dos, o el tres. No hay habitaciones para la fecha, cambie de fecha, o confórmese con saber que terminará en el número 144.
Ya no descubro libros, sino que Amazon los descubre por mi. Me los sugiere. Lo peor es que es asombrosamente acertado. Ya sabe que yo soy una mezcla de nerd con ama de casa, una seguidora de Oprah Windfrey que estudió ingeniería, que lee novelas y recetas, pero compra también libros de Internet y de matemáticas.
Cuando no es el sistema mismo, son esos ratings, esos cuatrocientos evaluadores del mismo libro, que se muestran todos, apabulladoramente a favor o en desacuerdo con el libro en cuestión los que no dejan que uno escoja. En el fondo, cuatrocientas personas no pueden equivocarse....
Me di cuenta de que ya no dependemos del amigo que fue a XX o que leyó tal libro o vió tal película y que nos dice cuáles fueron sus mejores o peores experiencias. Hemos sustituido al amigo por esos contribuyentes anónimos, que hablan un lenguaje hiperbolado que unido al lenguaje hiperbolado de otros contribuyentes anónimos se convierte en una voz única, implacable, que no se puede dejar pasar. Una voz más importante que cualquier otra de nuestro alrededor: es la voz de una tiranía nueva, una tiranía desconocida hasta hace poco contra la cual no podemos rebelarnos por miedo al fracaso. Es la tiranía de la información.
Lo peligroso es que en esa tiranía no hay matices. Todo es todo o nada.
La tiranía no es sólo con los lectores, es también contra el dueño del Bed and Breakfast que apenas si sabe teclear en Inglés, que balbucea por escrito una frase de explicación de porqué había problemas con el agua caliente, o le da las gracias a cada evaluador y les desea que vuelvan pronto. Es la tiranía del profesor expuesto en Internet a las opiniones de cientos de alumnos anónimos o la del médico que ve sus cien horas de trabajo semanal convertidas en unas estrellitas, tres, cuatro o cinco, escogidas por sus ex-pacientes.
La tiranía es la búsqueda de la perfección, del control, del saberlo todo. De la idea de que la información nos vuelve semi-dioses y nos acerca a la infalibilidad.
Me di cuenta porque quería saber cuáles eran los mejores hoteles de XX. Tan sólo entrar en Tripadvisor y tengo la lista en orden de popularidad de hoteles, hosterías, bed and breakfast y hasta casas de monjas en XX. Cada uno evaluado, ensalzado o echado hacia abajo. Con lujo de detalles sobre el número de la habitación más recomendada o el nombre del concierge más simpático. De repente me di cuenta de que nunca iré al hotel evaluado número 144, por muy atractivo que sea el deal, sino que me abalanzaré en la competencia feroz por obtener el que tiene el número uno, o el dos, o el tres. No hay habitaciones para la fecha, cambie de fecha, o confórmese con saber que terminará en el número 144.
Ya no descubro libros, sino que Amazon los descubre por mi. Me los sugiere. Lo peor es que es asombrosamente acertado. Ya sabe que yo soy una mezcla de nerd con ama de casa, una seguidora de Oprah Windfrey que estudió ingeniería, que lee novelas y recetas, pero compra también libros de Internet y de matemáticas.
Cuando no es el sistema mismo, son esos ratings, esos cuatrocientos evaluadores del mismo libro, que se muestran todos, apabulladoramente a favor o en desacuerdo con el libro en cuestión los que no dejan que uno escoja. En el fondo, cuatrocientas personas no pueden equivocarse....
Me di cuenta de que ya no dependemos del amigo que fue a XX o que leyó tal libro o vió tal película y que nos dice cuáles fueron sus mejores o peores experiencias. Hemos sustituido al amigo por esos contribuyentes anónimos, que hablan un lenguaje hiperbolado que unido al lenguaje hiperbolado de otros contribuyentes anónimos se convierte en una voz única, implacable, que no se puede dejar pasar. Una voz más importante que cualquier otra de nuestro alrededor: es la voz de una tiranía nueva, una tiranía desconocida hasta hace poco contra la cual no podemos rebelarnos por miedo al fracaso. Es la tiranía de la información.
Lo peligroso es que en esa tiranía no hay matices. Todo es todo o nada.
La tiranía no es sólo con los lectores, es también contra el dueño del Bed and Breakfast que apenas si sabe teclear en Inglés, que balbucea por escrito una frase de explicación de porqué había problemas con el agua caliente, o le da las gracias a cada evaluador y les desea que vuelvan pronto. Es la tiranía del profesor expuesto en Internet a las opiniones de cientos de alumnos anónimos o la del médico que ve sus cien horas de trabajo semanal convertidas en unas estrellitas, tres, cuatro o cinco, escogidas por sus ex-pacientes.
La tiranía es la búsqueda de la perfección, del control, del saberlo todo. De la idea de que la información nos vuelve semi-dioses y nos acerca a la infalibilidad.
Tuesday, June 07, 2011
El día IPv6
El 8 de Junio es el día IPv6.
Qué diablos significa y porqué es tan importante?
Imagínense por un momento que los nombres de las personas fueran finitos y atribuidos por una unidad mundial global. Supongan también que el mundo esté configurado de manera tal que haya una restricción en el número de letras y la claridad de los nombres. En un mundo de desigualdades, las grandes familias habrían adoptado los primeros grandes nombres, simples, claros y que ocuparan poco espacio: Luisa, Pedro, María. El segundo grupo de familias obtienen nombres más largos y complicados: Ana María, Pedro José, Luisa Alejandra, etc. Cuando los nombres comienzan a escacear, aparecen las Mariulis Josefina, Anarilis Flavia y Maximos Pedruanos . Pero pronto, esos nombres también se acaban. Se decide entonces que haya un sólo nombre por casa y que sea la gente de la casa la que se diferencie entre si con un sub-nombre. El problema es que siguen naciendo niños y hay que bautizarlos de alguna manera para que puedan, eventualmente, obtener papeles de seguridad social, pasaportes, graduarse en Universidades y ser contactados para entrevistas de trabajo, no se puede presuponer que la gente siempre estará en su casa: cada quien debe tener un nombre. La sociedad que asigna los nombres tiene años advirtiéndole a todo el mundo que hay que hacer algo y, de hecho, un grupo estudia el asunto de los nombres y decide cambiar los formatos: se multiplica por cuatro la cantidad de letras y los nombres serán creados de manera distinta. Sin embargo, el mundo tarda en reaccionar. A pesar de que la unidad emisora de nombres indica que TODOS deben cambiar de nombre desde hace más de diez años, los nombres se acaban, siguen naciendo niños y apenas 2 a 5% de todos los nombres del mundo tienen el nuevo formato.
La fábula descabellada que inventé arriba muestra exactamente lo que está pasando en el mundo de Internet con las direcciones IP. La mayoría de las direcciones actuales pertenencen a la versión 4 del protocolo IP que indica que hay 32 bits para componer un "nombre". Dado el crecimiento fenomenal de Internet, el IETF hizo la propuesta de IP version 6 en 1990, según el cual el espacio para indicar el "nombre" es de 128 bits. El problema es que el mundo es reticente al cambio y ha preferido, durante todos estos años, hacer toda suerte de malabarismos técnicos: CIDR, subnetting, NAT's etc. para continuar usando IPv4 a pesar de la falta flagrante de direcciones disponibles.
El 3 de Febrero del 2011 el IANA, la entidad encargada de otorgar las direcciones IP entregó el último grupo de direcciones que quedaba. Eso significa que, de ahora en adelante será extremadamente difícil conseguir nuevas direcciones IPv4 y que hay que pasar a IPv6. El problema es que IPv6 no es compatible con IPv4 así que hay que comenzar a migrar masívamente hacia IPv6. Muchas estrategias de migración sob previstas, pero ninguna es demasiado fácil y los expertos no se han puesto de acuerdo sobre cuánto tiempo podrá durar la transición.
Mientras tanto mañana 8 de Junio, grandes organizaciones, entre ellas Google, Yahoo, Limelight, Facebook, Akamai, ofrecerán sus servicios en IPv6 durante 24 horas. La idea es comenzar a estudiar las questiones de escalabilidad y los bugs potenciales que le implementación directa y a gran escala de IPv6 podría tener.
Aquí les dejo las informaciones, para los que quieran saber más.
Happy IPv6 day!
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