Sunday, April 17, 2005

Motores y termos 16/8/93





Habíamos llegado a la cumbre de nuestra carrera. No se trataba
del caluroso día de graduación en el que nos mandarían a poner unos
trapos negros de lana y unas boinitas con pompón, mientras transpiraríamos nuestras gloriosas pintas bajo los toldos protectores del sol tropical de mediodía. En nuestro espirito de casi-ingenieros de cuarto año, se trataba de un bautismo especial, después del cual ya nadie podría ponernos en nuestro lugar con la despectiva pregunta de "¿ya pasaste Maquinas?".

El laboratorio era un galpón grandioso y árido donde la mayoría de nosotros nos encontrábamos, por primera vez, frente a frente a tableros de protecciones "de verdad verdad", a enormes motores que rugían como turbinas de aviones en el despegue y a transformadores grisáceos de los que apenas si llaman la atención en los postes de las calles pero que cobran importancia cuando uno se les para al lado.

"El laboratorio de maquinas es cosa seria", nos hizo saber uno de los técnicos, y agregó:

"Esto no es el laboratorio de electrónica con corrienticas
pendejas, donde lo máximo que pueden quemar es un potenciómetro, aquí la cosa es mas grave, asi que mucho cuidado con lo que hacen".

No tardamos en darnos cuenta que la simpatía de Vinicio por las carreras afines era muy limitada: los computistas hacían y deshacían el mundo frente a unos terminales de papel, y su amigo Eugenio, el técnico del centro de calculo, todo lo que tenia que hacer era agarrar un fajo de cartas perforadas y pasarlas por un lector de tarjetas. Cada dos horas el sistema se caía y todo el trabajo de Eugenio consistía en medio teclear un comando y levantar el sistema. Los técnicos de los laboratorios de electrónica tenían, según el, como único trabajo, el repartir resistencias ridículas, pedacitos de arcilla que pretendían ser condensadores y unas arañitas con sombrero que, según José, el técnico de electrónica, eran el futuro.

Si bien la aprobación de Vinicio por el trabajo de Eugenio y José
era limitada, Vinicio no dejaba de comentar su desaprobación por todas las
otras carreras. En particular aquellas, como Matemáticas, que no requerían ni de un triste laboratorio.

"Perdiendo el tiempo es lo que están...mírenlos ahí, jugando fútbol, haciendo marchas y pintando pancartas..¡Y esos pretenden ser el futuro del país ...y hacer la revolución! ¡Ja! bastante guerrillero que termina policía, diputado, abogado..Por eso es que el país no progresa, puro abogado.. "

" Pero Vinicio", me atreví a replicar," aquí nadie estudia Derecho".

"Pero es la misma cosa, igual que si lo estudiaran, ¿Tu los has oído discutiendo? Aquí le armaron un zaperoco a la pobre Marlene porque les cerró el baño, se presentaron toditos los del MFL con unos razonamientos de opresión del proletariado y demás..Menos mal que Marlene no tiene pelitos en la lengua....dejen que se gradúen, les dijo, ¡Cuidado y no terminan ministros de Acción Democrática!"

De repente, Vinicio dejó de despotricar contra todo el que no
hubiese nunca entrado a un laboratorio, cayó en un silencio profundo
y se fué a ocupar de unos amperímetros que parecían estar necesitados de su atención. Había llegado el profesor de maquinas, o simplemente Requena, como lo llamaban generaciones de estudiantes que habían pasado por sus manos.

"No es tan viejo", le susurre al compañero mío de laboratorio.


"No será tan viejo, pero de que ..."


Cheo no pudo terminar la frase, Requena lo apuntó con la tiza y
lo llamo a la pizarra.

"Bachiller, pase entonces a explicarme cuál es el principio del
rotor jaula de ardilla".

De la jaula de ardilla pasamos a las conexiones, a los colores
de las conexiones que íbamos a hacer, a los aparatos de medición, a los
aparatos de protección, a... cinco horas mas tardes, cuando ya los que hacían el laboratorio con el otro profesor habían terminado su tarea y pasaban de lejos a desearnos buenas noches, Requena, terminado también el contenido de uno de los termos que traía, nos dió permiso para ir a comer algo y prepararnos para empezar la practica.

Los que conocían la fama de Requena habían traído termos
con café negro, cachitos de jamón y naranjas de postre. Otros,
en cambio, aceptaron con filosofía el pasar la noche con el estomago vacío, a la merced del terrible profesor, quien ya iba por el tercer sándwich y el segundo termos de un liquido oscuro que nunca logramos identificar...

"Es café negro..", afirmaba Cheo.

"¡Que molleja! ¡Como va ser café! Si no huele a nada, eso es té..."

respondía El Maracucho, mientras se hacia el que buscaba un cable al lado del termos.

"¡Que té ni que ocho cuartos, eso es manzanilla! No ves
que lo que pasa es que el Requena no duerme, por eso tiene que dejarnos
hasta las dos de la mañana, para entretenerse..." Cheo y El Maracucho tuvieron que parar la investigación porque Requena ya venia a servirse su próxima taza.

"Lo que le falta es una novia", afirmó Cheo en voz baja.

"Vamos a presentarle a la profesora de Sociales", sugerí,
mientras trataba de concentrarme en anotar las medidas de corriente.

Una buena parte de la práctica pasó en las elucubraciones
del grupo en cómo haríamos para traer a la profesora de Sociales al
galpón de Maquinas o mandar a Requena al galpón de Sociales.

"Nos ponemos de acuerdo con Marlene", dijo El Maracucho.

"¿Marlene?" Ya era la segunda vez que oía el nombre.

"Marlene, la secretaria del laboratorio".

Tuve la oportunidad de oir el famoso nombre por tercera vez
cuando se me ocurrió ir al baño y me di cuenta de que la puerta que decía
"Damas" estaba cerrada con llave. Me acerqué discretamente a Requena el cual me respondió gentilmente:

"Que desea señorita?"

Para Requena los hombres eran "Bachilleres",
pero las pocas estudiantes que pasaban por el laboratorio eran "señoritas".

"Profesor, ejem, necesito ir al baño..."

"¡Pues vaya! ¡Ya Ud esta grandecita, no tiene Ud que pedirme
permiso!"

"Pero profesor, no es eso, ..es que el baño de las mujeres esta
cerrado y yo me preguntaba si Ud tendría la llave, por casualidad...."

"¿Yo? ¿La llave del baño de las mujeres? ¿Y porqué diablos tendría
que tener yo la llave el baño de las mujeres? Eso es con Marlene, sabe, esas
son las llaves de Marlene..."

Más tarde aprendería que las llaves de Marlene eran las llaves mas importantes del laboratorio. Marlene consideraba que todos los usuarios de la fotocopiadora eran unos ineptos que la echaban a perder, asi que ni el director sacaba fotocopias sin permiso de Marlene. Marlene clamaba que le dejaban la maquina de escribir llena de grasa cada vez que alguien la usaba, que rompían el pyrex del café cuando ella no estaba, que llenaban el baño de papeles, que le desordenaban el escritorio si dejaba la oficina abierta, que se llevaban los lápices y después había que esperar la próxima requisición para hacer el nuevo pedido. En fin, asi fue como Marlene había decidido cerrar de una vez por toda el acceso a la cafetera, la fotocopiadora, el baño, la maquina de escribir.Por eso era que a Requena y a Vinicio no les quedaba mas que la llave del cuarto de maquinas y la del baño de hombres, y eso era porque habían convencido a Marlene que realmente las necesitaban.

Al día siguiente me presentaría ante Marlene con el pedido especial de adquirir una llave del baño de mujeres. Marlene, una mujer alta, fuerte, de voz ronca y gran personalidad, simpatizó inmediatamente con mi posición. Con el tiempo, incluso, obtendría no solo la llave del baño, sino la de la fotocopiadora, pero eso ni Requena lo supo nunca y mucho menos el director. Eso sería con el tiempo, pero ese primer día de prácticas tenia que solucionar de alguna manera el problema de la falta de llave...

"Entre entonces al baño de los hombres"

"Pero profesor..."

"No se preocupe, que yo cuido que no entre nadie mas al baño".

Con lo cual sacó a vozarrones a los pobres muchachos que estaban dentro del baño
y se plantó en la puerta para impedir el acceso. Al parecer, mientras estuve adentro, alguien mas quiso entrar:

"Profesor, déjeme entrar, por favor" , dijo uno de mis compañeros de laboratorio.

"Pues espere que la señorita salga "

"Eso no es justo, profesor, yo tengo tantas ganas como ella!"

"¡Pero Ud puede ir al monte y ella no!"

Y le señaló la puerta de salida con acceso a los terrenos abandonados que rodeaban el edificio.

La práctica siguió sin otros incidentes mayores. De vez en cuando,
Requena se enfurecía contra alguien que usó un cable verde en lugar de uno
amarillo, o contra el estudiante de lentes del otro grupo que pensaba que su máquina se embalaba y accionaba a cada rato el botón de protección, dejándonos a todos sin corriente. O, con razón, contra Cheo, que se tropezó con un transformador y derramó el aceite por todos lados con lo cual, además de la practica, tuvimos que ocuparnos de la limpieza.

A las tres de la mañana, Requena terminó la ultima gota del
liquido oscuro del ultimo termos y nos dijo que ya estaba satisfecho con
las medidas tomadas, nos dió las instrucciones para la práctica siguiente y se retiró con sus termos vacíos.

Unos años después de aquel primer día de bautizo, me encontré
con un Vinicio un poco envejecido y nos reímos un rato recordando las
horas de interrogatorios, los termos ( ¿De manzanilla,Vinicio?), las revisadas y mas revisadas de cada conexión.

"Y dime una cosa Vinicio, ¿Requena todavía sigue dejando a los
pobres muchachos hasta las tres de la mañana?"

"No hombre, Bruni, si lo ves no lo reconoces, ahora entra
a practica a las dos y a las siete ya esta despachando a todo el mundo"

"¡Ah! Ya veo que los años lo aflojaron"

"No, que va, ...lo que pasa es que se casó con Marlene".

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Nota: el laboratorio de máquinas es real, pero Marlene, Requena,
Vinicio, Cheo, El Maracucho, los muchachos del MFL y los ministros potenciales son personajes ligeramente fabulados. Cualquier parecido con personajes reales podría ser coincidencia.

4 comments:

Jose Roman Duque said...

Bruni,
excelente tus cuentos!!!!

gracias...
a ver cuando escribes un poquito para ver como estas

Jose R. Duque

Jose Roman Duque said...

Bruni,
excelente tus cuentos!!!!

gracias...
a ver cuando escribes un poquito para ver como estas

Jose R. Duque

Insulado (a prueba de todo) said...

Bruni -- había pasado por aquí antes, pero había reparado en el título y explicación del blog.

Esa lista Atarraya, era la misma que corria desde reacciun en el conicit?

bruni said...

Gracias Jose!

Insulado, Atarraya fue fundada por Eduardo Pelegri por ahi por los finales de los 80. Al principio estaba en SUN, luego paso a MIT y luego no se que paso con ella. De hecho he estado tratando de acceder a los viejos archivos, y parece haberse esfumado de cyberespace.

Gracias por sus comentarios!