Saturday, August 23, 2014

De captahuellas, supermercados y teoría de colas


Hace unos años, cuando las captahuellas aparecieron en el contexto de las elecciones, me di a la tarea de estudiar un poco la parte de la modelización del sistema (ver aquí y aquí). En aquel entonces, sin tener mucha información sobre la arquitectura de comunicaciones pensada por el gobierno, llegué de todas maneras a la conclusión de que tal sistema de verificación no podría funcionar a nivel nacional. La teoría de colas indicaba que si el sistema se implementaba a gran escala sería un sistema inestable. Mi conclusión era que el sistema, a lo sumo, podía implementarse localmente, y, aún así, dependiendo del comportamiento de los usuarios, podría generar retrasos significativos o caer en inestabilidad.

Las "papahuellas", como la chispa venezolana ya ha bautizado al sistema propuesto para racionar o controlar los insumos, es incluso más crítico que el de las captahuellas en termino de teoría de colas, ya que el sistema debe no sólo verificar si la persona está en la base de datos, sino chequear, en una serie de productos, si se llegó o no a los máximos establecidos por el gobierno.

Ahora bien, qué significa la estabilidad y porqué es tan importante en el estudio de un sistema de colas.

Una cola es simplemente un sistema en el que entran usuarios y salen usuarios. Los usuarios salen del sistema, después de haber pasado por un servidor. En sistemas de banco, los servidores son los cajeros (humanos o automáticos), en sistemas de supermercados son también los cajeros, en las redes de tránsito, es la vía misma, en sistemas de comunicaciones, son las cartas o los modems, en sistemas de acceso a la información, son los servers donde esté localizada la información, etc. etc. Los servidores tienen una tasa de servicio (por ejemplo, usuarios/minuto) que, conjuntamente con la tasa de llegada de usuarios, definen el comportamiento del sistema.


Para que el sistema sea estable, la tasa de servicio debe ser mayor que la tasa de llegada. Es decir, el servidor debe tener suficiente capacidad como para poder tratar a los usuarios que van llegando. Si tal no es el caso, el sistema se vuelve inestable y no hay garantía que la cola que se forma pueda ser absorbida. Ahora bien, el hecho de que el sistema sea estable, es decir, que la tasa de llegada sea inferior que la de servicio, no implica que no se forme cola, todo depende del comportamiento de las llegadas, la forma del servicio y la cantidad de usuarios que se tengan.

Analicemos ahora el sistema propuesto. Supongamos que cada caja de supermercado tenga una captahuella asignada. La tasa de llegada están constituida por los usuarios que llegan a la caja con sus carritos de mercado. La tasa de servicio, por su parte, dependerá del número de artículos que el usuario tenga en el carrito y de la rapidez de la cajera, además, en este caso, hay que considerar el tiempo de verificación de la huella en la base de datos y el tiempo de verificación y aceptación de las compras del usuario cuando se evalúa la tasa de servicio.

No hay que hacer un curso para darse cuenta que cualquier búsqueda suplementaria engendra un retraso. Ahora bien, inmagínense que la búsqueda sea general. Es decir, que para cada usuario haya que evaluar todos los productos de la compra en todos los supermercados del país. Estamos hablando, de cientos de productos, de millones de personas y de una búsqueda en tiempo real. Claramente, a menos de tener sistemas altamente distribuidos con algorithmos ultra-especializados como los que utilizan ciertas companías de Internet, el tiempo de búsqueda sería demasiado elevado y llevaría a una inestabilidad del sistema.

Lo que es importante retener es que, incluso si la búsqueda es local y rápida, el sistema puede de todas maneras caer en inestabilidad o crear retrasos inaceptables. De hecho, no se trata simplemente de adicionar el tiempo de búsqueda al tiempo de espera promedio como muchos podrían pensar. La razón es que el comportamiento de las colas es no-lineal y, a medida que el tráfico se acerca a la capacidad del sistema, incluso dentro de la estabilidad, el tiempo de espera crece exponencialmente.

Para ilustrar, les pongo un ejemplo del tipo de cola más sencillo que existe, el llamado sistema M/M/1. En este sitio web, se pueden hacer evaluaciones en línea del estado
del sistema.


Para todos los casos, consideraré una tasa de llegada promedio de 30 clientes por hora. Al principio considero una tasa de servicio de 40 clientes por hora.
El resultado en tiempo promedio de estancia en el sistema es de 6 minutos.
Ahora consideremos que la tasa de servicio, debido a las captahuellas, baja a 35 clientes por hora
El resultado es que el tiempo promedio de estancia en el sistema doblará a 12 minutos.

Supongamos ahora que la tasa de servicio baja aún más, esta vez a 31 clientes por hora (siempre dentro del límite de estabilidad)

El nuevo resultado de tiempo de estancia promedio será multiplicado por 10, a 60 minutos
Llevemos ahora el sistema casi al límite de la estabilidad, con un sistema que es capaz de darle servicio a 30.1 clientes por hora

Tenemos ahora que el tiempo promedio del sistema es de nada menos y nada más que 600 minutos!!!!

El ejemplo les demuestra el comportamiento fuertemente no-lineal del sistema cuando está cargado: pasamos de 35 a 31clientes servidos, tan solo 4 clientes menos por hora y el tiempo en el sistema fue multiplicado por 10. Luego pasamos de 31 clientes  a 30.1 clientes servidos por hora. Parece una tontería...un promedio de 0.9 clientes menos, sin embargo el tiempo de estancia en el sistema, que ya era alto, se multiplica de nuevo por 10. Noten, que en términos de tiempo, pasar de 31 clientes por hora, a 30.1 clientes por hora significa pasar de 116 segundos a, a penas, 119 segundos por cliente.

Tan solo 3 segundos pueden hacer la diferencia entre esperar 1 hora y esperar 10 horas en una línea de supermercado!

Repito que el ejemplo de modelo que escogí es el más sencillo que existe en relación a las propiedades de la llegada y el servicio. Casos más apegados a la realidad (por ejemplo, llegadas en ráfagas) crean mayores problemas en el sistema.

En conclusión, en un supermercado medianamente ocupado, cualquier retardo suplementario introducido sistemáticamente por las captahuellas, puede significar una explosión en el tiempo de espera.

Me pregunto si el gobierno entiende de teoría de colas....









Thursday, July 17, 2014

Concierto de mediana edad





La última vez que habíamos ido a uno de los conciertos de Elton John, nos había tocado contratar a una baby sitter. Me acuerdo porque las venidas de baby sitter  a mi casa casi que coinciden con los dedos de las manos y todas tienen que ver con conciertos: Elton John, Queen, Peter Gabriel....

Los años han pasado y esta vez no tuvimos que pedirle a una baby-sitter...está vez le pedí a mi hijo que por favor se quedara él con mi último hijo, mi hijo peludo.  Ya se, ya se, los perros supuestamente no necesitan sitter, pero el mío se nos queda viendo con una mirada fija cada vez que salimos, una mirada que dice:

"no puedo creer que me hagan esto!"

Así que no me pareció exagerado pedirle a aquel bebé de entonces que por favor cuidara unas horas al bebé de ahora. Mi perro se quedó fascinado. El considera que mi hijo es su pana, así que ni siquiera se movió cuando nos dirigimos a la puerta.

La última vez que fuimos a un concierto de Elton John, vivíamos en un apartamentico pequeño, cerca de la Universidad. Habíamos tomado el metro y en diez minutos estábamos ante el Foro, lleno de "scalpers" queriéndonos vender  tickets a precios faraminosos, pero nosotros habíamos ido unas semanas antes personalmente a comprarlos.

Esta vez, no. Esta vez compramos los tickets por Internet.

Aquella vez el concierto fue en verano. Esta vez estaba nevando espeso, así que se nos ocurrió que podía haber cola. Salimos entonces temprano, después de calentar el carro con el encendedor a distancia, aegurándonos que el calentador de asientos estuviese prendido. Antes de salir nos preguntamos si debíamos comer antes o después del espectáculo.

"Si comienza a las ocho, terminará a las diez y media, comeremos casi a las once...es muy tarde, nos va a caer pesado.."

Así que terminamos comiendo un poco antes, casi que una merienda, como se usa hacer aquí en Norte América.

Les decia que habíamos llevado el carro, a pesar de la nieve, porque el regreso a las once de la noche no iba a ser evidente. Entonces, caímos en el problema del estacionamiento. En Montreal hay dos posibilidades: o estacionas en uno de los estacionamientos internos que cuestan 30$ y luego quedas acorralado durante una hora para poder salir al terminar el espectáculo, o, si te ganas la lotería, puedes contar con estacionar en la calle. Cuesta 6$ por dos horas máximo, eso si, si te pasas te clavan una multa de 56$, hasta por un minuto de retraso: no hay nada más eficiente en Montreal que los ponedores de multa. Es fácil lo de la multa, porque en Montreal hay toda suerte de permisos y restricciones que necesitan de un curso en lógica para poder ser entendidos, que si puedes estacionar una hora si tienes permiso 85 y sino, no puede estacionar los miércoles de 13 a 17h entre el primero de abril y el primero de diciembre...

Divago...el caso es que lo del estacionamiento no estaba fácil. Todos los estacionamientos de los alrededores del Centro Bell estaban llenos y, a -18C, alejarse mucho no era evidente.

Al final encontramos un parquímetro, como a cinco cuadras, cinco cuadras congeladas, pero cinco al fin y al cabo...pero si llenábamos el parquímetro nos quedarían unos minutos antes de las nueve y habría que llenar el parquímetro a distancia por unos minutos. Las nueve, es la hora perfecta, porque a partir de allí, el parquímetro no cuenta. Así que esperamos unos minutos dentro del carro  hasta que fueran las siete, con los vidrios empañados, oyendo canciones de Pink Floyd. A las siete en punto nos paramos y fuimos a hacer el ticket que decía que era válido exactamente hasta las 9 de la noche. Y yo, que había tenido que pagar dos multas en dos semanas,  me sentí feliz de no tener que pagarle ni un minuto más a los estacionamientos de Montreal.

Nevaba y había viento y a pesar de las gruesas parkas y mis excelentes botas y gorro, el frío se me metía entre los ojos. Me sentía como cuando acababa de desembarcar a esta ciudad blanca con mi esposo al lado.  Por fin llegamos al Centro Bell, que se encuentra medio escondido detrás de una estación de metro. Lo primero que me llamó la atención era que no había revendedores.

Entramos. Era bastante temprano. La gente iba llegando a cuenta gotas. Señoras, señores, todos amables, educados, bien vestidos. Abundaban las pancitas, las calvas y las dobles papadas. En un momento dado tuvimos que pararnos y dejamos los abrigos allí, con las llaves del carro adentro.

"No te preocupes", le dije yo a mi esposo, "aquí todos tienen mejores abrigos y carros que nosotros".

La última vez que estuvimos en un concierto de Elton John, había que luchar contra los fumadores y el olor de marihuana. Esta vez no, esta vez no olía a nada, ni siquiera olía a perfume porque está mal visto perfumarse demasiado, no vaya a ser que el olor le moleste al vecino.

Montreal tiene una cosa especial como ciudad. Es una ciudad francófona, pero uno puede creerse que es una ciudad anglófona de vez en cuando. El día de Elton John fue una de las veces. Todo el mundo hablaba Inglés, eso si, cuando te pedían por favor el paso para irse a sentar a sus asientos, te dirigían la palabra en Francés. Montreal es también una ciudad extremadamente cosmopolita, pero el día de Elton John la única que parecía cosmopolita era yo, con mis crespos negros y mi cara color de oliva. Del resto, no se veía ni una minoría a varias millas a la redonda.

En eso, salió Elton John. El también estaba mucho más gordito que la última vez, pero tocó y tocó y tocó como un ángel. Todas las canciones eran las favoritas y tocaba sin parar. El público, que yo sentía muy aguado, se fue calentando. Al principio, sólo unos muchachos jóvenes que estaban en primera fila, se paraban y bailaban al ritmo de las canciones. Elton John le hacía señas a la gente para que se sumaran al concierto, sin mucho éxito al principio. Por fin, ya después de la mitad, el público pareció descongelarse y comenzó a seguir la música y el feeling del concierto.

Al final fue un concierto fenomenal. Elton John estuvo espectacular y fue asombrosamente generoso con más de dos horas ininterrumpidas de éxitos.

Salimos al frío, a buscar el camino para encontrar el carro. Unos vendederos ambulantes vendían franelas conmemorativas en medio de los -18C de las noche. No vendían casi, las tallas eran tan chiquitas que la extra-large de hombre no le servía ni a una mujer promedio. Una señora elegante se nos acercó preguntándome si yo sabía cuál era el camino al metro, yo traté de darle informaciones, pero sin mucha certeza, hace tiempo que no agarro metro. Por fin, salimos a la calle principal donde habíamos estacionado. La gente hacía fila india y caminaba rápido para pasar los semáforos lo más rápidamente posible para no quedarse ahí congelados. En Montreal, a las once de la noche a -18C, aún se respetan semáforos.

 De pronto, me pegó una mezcla de olores, peculiares, conocidos, pero remotos...

"Vaya, vaya", me dije, "cigarrillo y marihuana".


Tuesday, June 10, 2014

De ideología y otros demonios




La ideología es uno de los grandes males de nuestra era. Cualquier ideología, de izquierda, de derecha, religiosa o atea. La razón es muy simple. La ideología es el equivalente de un cajón en el que se meten las cosas, nada puede salir del cajón y todo tiene que amoldarse al mismo. La ventaja del cajón, es que es más fácil gerenciar, la desventaja es que si algo no cuadra con el cajón, no hay manera de obtenerlo o de controlarlo.

Entre todas las malas aplicaciones que se hacen de la ideología, una de las más sentidas es la económica, ya sea de derecha o de izquierda. Por ejemplo, cuando un Alan Greenspan rechaza cualquier control que se haga al mercado por razones ideológicas, en este caso, por aplicar ciegamente el liberalismo, pagamos todos durante años el colapso de la economía mundial.

En Venezuela, Chávez no tenía una verdadera ideología, sino simplemente el deseo de gobernar para siempre. Sin embargo, los que los rodeaban sí. Los chavistas en el poder son, en su gran mayoría, un grupo de venezolanos ideologizados por experiencias familiares y personales. Basta escarbar un poco en el pasado de muchos de los líderes actuales y vemos a hijos de guerrilleros o de presos políticos de la época de los sesenta, a otros que apoyaron la clandestinidad en los setenta, o a hijos de desaparecidos o asesinados. Estoy hablando, no de los arribistas o camaleones que se aprovechan del gobierno de turno, así sea chavista, sino de aquellos que sienten profundamente que por fin están haciendo la famosa revolución que sus padres no pudieron llevar a cabo. Esos chavistas llevan la ideología de los sesenta en el corazón y en las tripas.

Si tuviera que resumirla, diría que tal ideología consiste en que el estado lo debe y lo puede todo, que el país, el estado y la revolución son la misma cosa y que, a nivel personal, la devoción es más importante que la competencia. Ése, es el cajón en el que durante quince años el chavismo ha metido a Venezuela. Mientras la plata durara, el encajonamiento funcionaba, pero ya no.

La vacuna contra la ideología es el pragmatismo.

El pragmatismo significa no dejarse llevar por una ideología precisa, sino escoger de varias las políticas y maneras de funcionar que sean las mejores para el momento. 

Referente a Venezuela, todos queremos un país en el que vivir, si no nos hemos ido, y al que regresar, si ya nos fuimos. Éso no se logrará con odios ni con ideología, sino con inteligencia y pragmatismo.




Tuesday, April 22, 2014

El escritor de nuestras vidas



Cuando supe de la muerte de Gabriel García Márquez, estaba manejando en medio de la cola de regreso a casa. La periodista que se encarga de las cosas culturales en Radio Canadá  dió la noticia y luego leyó un extracto de alguien de Le Monde que había escrito algo sobre García Márquez. Hablaba de realismo mágico y de como la exageración era característica de sus novelas. Decía que el mundo entero, después de la literatura de la  segunda guerra mundial y de la guerra fría, se había visto de repente fascinado por la imaginación exhacerbada que García Márquez develaba en sus escritos.

 Sonreí. Hay que ser venezolano para entender a García Márquez. No me digan que cualquier latinoamericano lo entiende como nosotros, porque yo no me lo creo. El mundo de García Márquez es el nuestro y a mi nadie me quita que Macondo no es Aracataca, sino que es Carora, o Carúpano, o San José de Unare. El General en su laberinto es Bolívar y el Patriarca que llega a su otoño no es más que Juan Vicente Gómez. Lo que le pasa a los Buendía no está muy alejado de lo que ha pasado en cualquiera de nuestras familias, con las guerras de federación, los coroneles y generales de bando y bando, la compañía gringa que se instala y se desinstala, las historias de espantos, de viudas y de hombres machos que se acuestan con putas y preñan mujeres "decentes". Las lluvias que se vuelven diluvios y luego las sequías que levantan tierra que quema los ojos. El calor omnipresente y las fiestas que se arman por cualquier cosa, incluso en los velorios. Los hermanos, los primos, los sobrinos, mezclados entre ellos, tan mezclados que la mezcla no se nota, lo que se nota es si ése es hijo natural o no y se nota el miedo  que los jóvenes que se encuentran por causalidad, terminen engendrando niños que nazcan con "cola de cerdo".

 No me digan que Macando no es El Tocuyo o Zaraza o San Félix. Yo se de una señora de buena familia que le mandaba a pegar flores y frutas a las matas del jardín cuando sabía que venía visita. Yo se de familias enteras que al quedarse sin medios, se iban a vivir a casa de amigos, siempre acompañados de la mujer de servicio de la casa. Yo se de una abuela que no dejaba que la nieta jugara con el nieto, porque ése era hijo natural, a pesar de que ambos vivían bajo su tutela y bajo el mismo techo. Yo se del joven del caserío que decide auto-definirse dentista y pasea de pueblo en pueblo, mitigando dolores de muela.
 Y qué me dicen de Raiza Ruiz, aparecida en medio de su propio velorio, o de la ministro que se fotografía con el Pran de una cárcel de donde los criminales no quieren salir. Éso es Macondo. Yo, como muchos venezolanos de mi generación, se muchas cosas más y se lo que no saben los periodistas extrangeros: que García Márquez no inventó nada, ni exageró nada. Simplemente echó nuestro cuento.

García Márquez nos explicó y nos definió como pueblo y luego le mostró al mundo que nuestra historia era interesante. Que valía la pena ver cómo se vivía en Macondo. Por otro lado, nos mostró a nosotros mismos que otro mundo existe puesto que a ése donde estábamos metidos le terminaban dando el nombre de realismo mágico.

Recuerdo que la primera vez que un compañero de trabajo quebecense me habló de García Márquez estaba sorprendido por la falta de rectitud política de los escritos.

-Somos así, le dije. La rectitud política se inventó en el Norte.

García Márquez era periodista y sus mejores escritos recogían unas crónicas poderosas en las que estaban escondidas los detalles de la historia.
Reléan, "Noticias de un Secuestro" y dense cuenta de dónde estaba cada uno de los integrantes de la historia en el momento en que saben del secuestro. Reléan, "Crónica de una Muerte Anunciada " y dense cuenta que los hermanos Vicario tratan por todos los medios no matar a Santiago Nassar, pero el pueblo les falla, complotando tácitamente para no evitar el asesinato.

García Márquez era un escritor tan maravilloso, que conjugaba varías realidades virtuales en sus escritos, realidades que se van entendiendo a medida que uno lee, y relee sus obras.

Lo único que lamento de la vida de García Márquez es que a pesar de que fue venezolano por adopción, no nació en Venezuela. No se trata de una frase chauvinista, sino algo mucho más profundo. En el fondo, fuimos capaces de inspirar una de las grandes corrientes literarias de todos los tiempos, fuimos incluso capaces, con el magnífico premio Rómulo Gallegos, predecesor de varios Nobel de literatura, de anticiparlas y propulsarlas y, sin embargo,  no hemos sido capaces, como país, de producir ninguno de los grandes grandes de la misma.

Hoy, mientras leo algunas de las críticas mezquinas que le hacen a García Márquez, basadas en su posición política, la cual nunca he compartido, me doy cuenta de porqué. Un país que vive de lo inmediato sin ninguna visión a largo plazo y sin ninguna comprensión de lo que es fundamental en la vida, en las ciencias, en las artes y en las instituciones. Un país así no podrá nunca engendrar un García Márquez.

Saturday, March 15, 2014

Pensamientos aleatorios sobre la situación en Venezuela

Es difícil, aún desde lejos, no verse afectado por lo que uno sabe que están viviendo los Venezolanos. Por más que uno lo haya venido venir, la tragedia del país se nos viene encima. Nos asombra y nos toca en lo más profundo de nosotros mismos.

Por más que uno lo haya visto venir, uno se pregunta, ¿Cómo es posible que hayamos llegado a ésto?

Lo peor es el odio. Lo peor es que tenemos un país dividido en dos en el que la otra parte no existe, no cuenta, no es gente, no tiene derechos. Hoy, cuando veía el video de María Corina Machado en Puerto Ordaz, lo que me impresionó fue el odio, el odio de la horda, así fuera contratada, contra una diputada que piensa y actúa diferente.




Lo extraño es que no hay justificación para tanto odio. Los Venezolanos siempre han sido gente abierta, más bien ligera y echadora de broma, que nunca se tomaban las cosas demasiado en serio. Además, por más que la situación política le disguste a los unos o a los otros, estamos a años de luz de conflictos raciales, religiosos, tribales, linguísticos, que ocurren en otras partes del mundo y que, sin embargo, los países logran superar. ¿Porqué entonces ese ensañamiento, ese odio profundo en la sociedad civil contra los que no piensan igual del punto de vista político?

Mi respuesta es Chávez. No me canso de repetir que el método Chávez era dividir para reinar, pero lo increible fue lo efectivo que fue. Como no podía dividir a la gente por el color, los venezolanos somos todos igualitos, se buscó el status social y como ése tampoco es muy fácil de determinar, hay chavistas ricos y de clase media, entonces se buscó un término "escuálido". El escuálido es el que se opone al gobierno, el escuálido no es gente, no es pueblo, no piensa como él, no quiere a la Patria, no tiene derechos. El repetir esto una y otra y otra y otra vez, en un abuso nunca visto de los medios del Estado, durante casi quince años, le entró a la gente en la cabeza.

Entonces llego a la conclusión de que la propaganda es efectiva. De que el lavado cerebro existe. Entonces me digo que si ésto pasó en Venezuela, un país de mestizos, de clases sociales increiblemente permeables, de gente que le reza a los mismos santos y habla el mismo idioma, de una riqueza inigualable, de espacio para todo el mundo. Si éste odio pasó en Venezuela, entonces uno comienza a entender cómo se llega a situaciones como la de Rwanda, la de los Balkanes o la de la Alemania Nazi: el odio dirigido, hace cualquier cosa posible.

Lo otro que impresiona es la represión. La mítica señora María Alejandra López, nos diría que porqué nos extrañamos, que era de esperarse, que élla siempre dijo que en Venezuela teníamos una dictadura. Sin embargo este nivel de represión es inesperado. Quizás es porque Chávez reprimía si, pero hasta un cierto límite. Aquí la represión es incontrolada, es más que represión : es guerra, guerra del gobierno contra una parte del pueblo. En las dictaduras, la represión es generalizada y a los enemigos se les desaparece, chitón, chitón, sin que se sepa mucho. Aquí no, aquí el gobierno no tiene ninguna pena en desatar las hordas de represión que le disparan a la cabeza a estudiantes, mientras excusa la actuación de las bandas armadas bolivarianas y utiliza los canales de difusión del Estado para insultar a todo aquel que se le oponga. Aquí la guerra es abierta, franca, de frente, como si fuera lo más natural del mundo que un gobierno esté en guerra contra una parte de la población, el 50% o más, que no lo apoya.




El otro punto que impresiona es el silencio de la comunidad internacional, comenzando con los dirigentes de América Latina, muchos de los cuales sufrieron la represión en carne propia. Mi papá solía hablar de "la Divina Izquierda" , para burlarse un poco de que la izquierda, por definición, se creía siempre por encima de todas las cosas. Trágicamente, es lo que estamos viviendo en estos momentos en el contexto internacional en relación a Venezuela. Si el gobierno Venezolano actual hiciera lo que hace, pero tuviese la etiqueta de derecha, ya la comunidad internacional se hubiese mobilizado masívamente para protestar contra el abuso de derechos humanos en Venezuela, el país estaría aislado y probablemente el Presidente se hubiese visto obligado a renunciar. Lo que está pasando es que todos los países de América Latina, han cerrado un ojo, haciendo creer que aceptan las excusas usuales del gobierno: los gringos, la CIA, la desestabilización, las guarimbas...

Uno no entiende tanto doble discurso. Uno no entiende cómo es posible que lo que es bueno para el pavo, no sea bueno para la pava. 


Los dejo con los excelentes posters que muestran exactamente el doble estadándar de la comunidad latinoamericana.

Lo que en los años 60 y 70 en Brasil, Chile y Argentina era dictadura, hoy en día, en Venezuela, es democracia.






Friday, February 28, 2014

Censura del siglo XXI

En Venezuela está pasando algo nunca visto en materia de libertad de expresión y de censura. Por un lado, como lo he explicado en mis posts anteriores, existe una censura fuerte de los medios de comunicación nacionales para limitar que se sepa lo que está pasando.

Por otro lado, a pesar de los intentos iniciales del gobierno en limitar la circulación de la información por twitter, no pudieron con el mismo y, al final, todas las informaciones que se obtienen en tiempo real sobre lo que acontece en Venezuela pasan por allí.

El gobierno utiliza tal hecho para mostrar que la supuesta oscuridad mediática no existe. Después de todo, si todo el mundo tiene acceso a todo por twitter y Facebook, pues los medios no están censurados. El segundo punto que hacen valer los chavistas que aún defienden el estado de cosas en Venezuela, es el hecho de que los líderes de oposición pueden salir a declarar por televisión y ser entrevistados sin problemas por los medios visuales y escritos.

La realidad es mucho, pero mucho más sofisticada y hay que haber observado el comportamiento de los medios nacionales e internacionales durante varias semanas para darse cuenta de éllo.

La censura interna en Venezuela no consiste en no dejar hablar a la oposición. La censura está en no mostrar por medios formales los eventos que estén ocurriendo.

En el fondo, se trata de un prolongado 12 de Abril, sólo que ahora es el gobierno el que no quiere que se sepa lo que realmente está pasando en la calle. La protesta no será formalmente televisada.

¿Y el twitter? ¿Acaso el twitter no cuenta? ¿Acaso no se trata de la mejor herramienta existente para la difusión de lo que está pasando?

Mi respuesta, y quizás algunos de ustedes se sorprendan, es no. No es la mejor herramienta. Es una herramienta, pero con bemoles.

Debido a la gran libertad que twitter proporciona, cualquiera puede escribir, grabar y mandar cualquier cosa. La verdad colinda con la mentira y con la manipulación. Entonces, dada la cantidad de informaciones que circula, el gobierno puede simplemente hacer caso omiso a lo que se diga y se sepa por twitter: no es información confiable y confirmada y punto. O, es información fabricada desde el exterior para desestabilizar y punto. No sólo no tienen que aclarar, justificar, ni excusarse por nada, sino que les da fuerza para sostener la tesis de la desinformación desde el exterior. Por twitter todo es posible.

Entonces, entramos los venezolanos en esa extraña situación nunca antes vivida, de un apagado de noticias formales y una explosión de noticias informales cuya proveniencia, por su naturaleza misma, es poco confiable.

Ése, queridos amigos, es el nuevo juego de censura del gobierno: callar por aquí, mientras dejan hablar por allá, pero por un medio que no tiene validez.

Ese doble juego tra como consecuencia antes que nada la total desinformación de la población y, por otro lado, el mantener el aura de que la libertad de prensa todavía existe en Venezuela.

Censura del siglo XXI.

Thursday, February 27, 2014

Lo que me indigna

Estas líneas las escribo con las tripas. No me pasa muy a menudo, generalmente dejo a las tripas de lado y después de alguno días, me pronuncio.

Pero ya han pasado algunos días y las tripas siguen allí, diciéndome lo que tengo que tratar de decir, coherente o incoherentemente.

Siento una gran indignación que estén matando y torturando gente. Siento una gran indignación que ningún gobernante de América Latina quiera entrometerse en lo que está pasando. En particular me indigna Dilma Rousseff, quien vivió en carne propia los efectos de la represión, cuando, justamente, era estudiante.

Siento también una gran decepción por la prensa mundial que, a sabiendas de lo que está pasando en Venezuela, está a la expectativa, sin investigar, como que la cosa no fuera con ellos.

Me indigna el caradurismo de un gobierno que no solo manda a reprimir estudiantes, sino que después les niega incluso el papel de víctimas. El muchacho no fue violado, el ingeniero de sistema al que mataron a golpes era un sicario, la muchacha a la que le plancharon la cara con un casco estaba atacando a la guardia nacional...casi casi que las balas y los perdigones que destrozaron caras y cerebros se encontraron allí atraidos a propósito.

Me indigna también la hipocresía y el no asumir su barranco. El gobernador del Táchira, donde la represión comenzó, que se lava las manos como si nada, no fui, no soy yo, no tengo nada que ver...

Me indigna la falta de humanidad, esa visión socavada que tiene el gobierno, la prensa internacional y uno que otro intelectual que hace pensar que las protestas, la represión y los muertos son menos graves cuando se trata de la clase media.



Wednesday, February 19, 2014

Represión

Primero la censura interna, luego los juegos olímpicos y finalmente lo que está pasando en Ukrania ha contribuido a que se sepa muy poco de Venezuela. Las imágenes llegan a cuenta gotas, pero no por ello son menos espeluznantes.

Impresiona que todos los muchachos muertos recibieran balas en la cabeza. Se nota que no se trata de balas perdidas: quien quiera que haya tirado, lo hizo con la intención de matar. En segundo lugar, impresiona la falta de medios. No hay ambulancias o policias: de esas cosas que uno en el primer mundo toma por descontado, como que en una marcha o acontecimiento masivo habrá vehículos de emergencia. En Venezuela no, en Venezuela caes herido y tus amigos te montan en hombros en una moto a llevarte  a donde puedan. ¿Qué chance podían tener esos muchachos?

La actitud del gobierno es también incomprensible. Apresar a López con acusaciones totalmente absurdas lo único que hace es ayudar a que la protesta se intensifique. A menos, por supuesto, que el mismo gobierno tenga interés en que la violencia se intensifique.

La Fiscalía es como siempre asombrosa en su caradurismo. Están cayendo muchachos muertos, de balas en la cabeza y lo único que les pasa por la mente es meter preso a un político. ¿Dónde están las experticias policiales? ¿Dónde están las declaraciones sobre el estado de la situación?

Un joven amoratado le explica a una fiscal que la guardia nacional le cayó a golpes y que un policía lo violó con el mango de un fusil. La respuesta es que se le dicta auto de detención al joven. ¿Dónde están los derechos humanos?


Ameliach, el gobernador de Carabobo, responsabiliza a la oposición por las muertes en Valencia. El es el gobernador, pero la cosa no es con el. Él, como el resto del gobierno no tienen nada que ver. Quizás nadie les haya explicado, que el que gobierna es siempre el responsable de velar por el bienestar ciudadano. Un muerto público es siempre responsabilidad de un gobierno.

El inefable Izarra, ministro del gobierno, se permite escribir por twitter que los "fascistas" están tragando gas del bueno en Altamira. Como que fuera normal que un gobierno gasee a sus ciudadanos y un ministro se regocije por éllo.

Y yo me quedo asombrada viendo el escenario, me quedo asombrada observando la fibra de un país que se cae a pedazos.


Lo que Chávez sembró durante quince años, está dando sus frutos.

Lo que estamos viviendo no es sólo represión. Es caos.


Friday, February 14, 2014

Censura

Lo más impresionante de lo que está pasando en estos momentos en Venezuela es que en el exterior no sabemos nada.

Hace un año, los últimos días de Chavez eran transmitidos en todos los noticieros casi que cotidianamente. La prensa escrita, la televisión, la radio. Era como si Venezuela se hubiese convertido en una nueva provincia canadiense y los medios rivalizaran para cubrir la noticia.

Ayer encontré, escudriñando entre tweets y noticias, que el país está prendido, que hay al menos tres muertos, que uno de los líderes de la oposición tiene orden de captura, que quieren quitarle la inmunidad a una parlamentaria, que los colectivos dan impunemente declaraciones de guerra contra la sociedad civil, que decenas de jóvenes tienen el cuerpo lleno de perdigonazos...y, saben qué, aquí nadie menciona ni una palabra.

El interés por Venezuela como que murió con Chávez.

¿Qué pasó? ¿Porqué Venezuela dejó de ser noticia? Indiscutiblemente, el carisma, bueno o malo, de Chávez, nos impulsaba cotidianamente en la escena internacional. Pero no es sólo eso,por primera vez en Venezuela se siente verdaderamente el peso de la censura. Por primera vez estamos viviendo en carne propia el resultado de la expansión mediática del Estado y la cohibición a los medios independientes.

Los medios del Estado son muchos y repiten ad-infinitum el discurso oficial. Los otros medios son pocos y, ante un Estado que se ha convertido omnipotente y que puede en cualquier momento sacarlos del aire, callan. Nos quedaban los medios digitales...pero estamos viendo que, incluso allí, la mano alargada de la censura va cobrando fuerza. De hecho, al parecer twitter ha declarado que las fotos desde Venezuela están siendo censuradas.

Mientras tanto, hoy, de regreso a casa, oì en la radio un recuento de todas las cosas que habían pasado en el mundo. Es un periodista serio que siempre está bastante bien informado de todos los conflictos que surgen. Habló de Méjico y de Italia y luego comenzó a comentar lo que podía estar pasando en muchos otros países.

Yo estaba manejando y casi que choco, al preguntarle sordamente  ¿Y Venezuela?¿No vas a hablar de Venezuela?

No, no habló. La Revolución, que ha sido ineficiente en todos los aspectos, fue eficiente en no sólo que nos lleva ahora a la censura.




Tuesday, January 07, 2014

Más que un asesinato

Quisiera creer que se trató de alguna pasada de cuentas en la que el sicario se equivocó de víctima. Que la muerte de una pareja joven e indefensa en frente a su hija de 5 años puede explicarse de alguna manera. Yo sé que tal explicación no los traería a la vida, no aplacaría el dolor de las familias ni el luto de sus amigos,  pero por lo menos aportaría una razón a un asesinato sin sentido.

El asesinato de Mónica Spear no parece tener explicación alguna: las ganas de matar y punto.

La sociedad, el gobierno, los comentarios de Internet, todos claman "mano dura con los culpables", como si eso sirviera de algo. Como si el hecho de hacer que unos delincuentes de 15 años se pudran en la cárcel va a aportar alguna conclusión constructiva.

Otros apuntan a las causas. Que si se trata de la política de liberación de delincuentes, que si es el chavismo incompetente, que si es por culpa del populismo o de los jueces...

Es cierto que al gobierno el país se les fue de las manos. Pero también es cierto que si el gobierno cambia mañana, nada habrá cambiado, porque las raíces de la delincuencia son mucho más profundas. 

El triunfo de la delincuencia comenzó hace muchos años, cuando yo era niña. Recuerdo la primera vez que supe de un asesinato. La víctima se llamaba Alfonso y era un señor amable que me regalaba caramelos, hacía caricaturas y trabajaba como oficinista en el Ministerio de Fomento. Un día no vino más porque lo mataron por quitarle treinta bolívares.  Yo, incluso desde la ingenuidad de mis cinco años, no podía entender que hubiesen matado a alguien por treinta bolívares.

Unos años más tarde fue el pariente del vecino, al que unos motorizados mataron al frente de mi casa, en pleno día, para quitarle la plata que acababa de sacar del banco. Los únicos testigos eran mi hermano y su amigo, ambos de ocho años, que se quedaron viendo la escena, convencidos que se trataba de una película. Era la época de Navidad, y terminamos pasando las fiestas con los comisarios en la casa, intentando que mi hermano sacara un retrato hablado de los culpables.

Dos o tres años después le tocó al chofer de una amiga. Era un hombre bondadoso, lleno de sabiduría y de sentido del humor al que una pareja drogada mató en condiciones inhumanas para quitarle la camioneta de la casa.

Fue así, poco a poco, que la realidad del crimen nos fue tocando. Digo "nos" porque me incluyo en esa Caracas dorada del este de Chacaito, que nada tenía que ver con la otra Caracas, la de los bloques, de los cerros y las redadas de policía para verificar cédulas. En esa otra Caracas los tiros eran cotidianos, a veces tenían dirección y mataban a un hijo, un esposo o una madre. Otras veces, las balas eran anónimas.

Después, llegó Chávez. Muchos votaron por el justamente porque creían que, como militar al fin y al cabo, le pondría mano dura al hampa. Pero Chávez tenía otros planes, entre ellos, el de hacerse elegir para siempre. Para eso, necesitaba ahondar las diferencias, insultar, agredir , dividir. La sociedad venezolana, que ya estaba fraccionada, se fracturó aún más, aumentando en odio de lado y lado y la sed de violencia. Si a eso le sumamos la abismal incompetencia del chavismo, sazonada, además, de un fuerte contenido ideológico, tenemos una vertiginosa decadencia. Lo que era un fuerte problema de seguridad personal se volvió guerra civil.

La muerte de Mónica Spear nos ha afectado particularmente porque va más allá del crimen personal para convertirse en el símbolo de esa guerra cotidiana que está acabando con la sociedad venezolana.

Lamentablemente, no serán las nuevas leyes penales, ni los delincuentes presos los que nos saquen de este abismo.Tenemos un problema profundo que no se acabará a menos de un cambio radical en la manera de afrontar el problema y un cambio importante de valores de la sociedad venezolana.



Monday, September 30, 2013

La irresistible voz del más allá


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En Inglaterra, después de la primera Guerra mundial, hubo un auge  importante del espiritismo. Incluso Sir Arthur Conan Doyle, el creador del muy racional Sherlock Holmes, pasó los últimos años de su vida dedicado a intentar establecer contacto con los difuntos. No es de extrañarse: la Guerra cortó tantas vidas y dejó devastadas a tantas familias, que era comprensible que muchos ingleses quisieran tratar de entrar en contacto, de cualquier manera posible, con sus seres queridos.

Los Venezolanos estamos acostumbrados a eso. En un país donde se le rinde culto a una reina legendaria cuya estatua se encuentra en el medio de la autopista principal de la capital, donde la santería existe y donde la mayoría de la gente se considera profundamente creyente, no es de extrañarse que, desde siempre, el más allá forme parte de nuestra idiosincrasia y realidad cotidiana.

Se trata del realismo mágico, que siempre ha envuelto a la sociedad venezolana, haciéndola vivir en un extraño cuento, en el que la dureza de la realidad pasa a un segundo plano, para darle entrada a la fantasía de lo que pudiese ser.

Nadie, a parte algún que otro famoso autor de telenovelas, supo explotar tan bien el realismo mágico venezolano como Hugo Chávez. Sus Alo Presidente eran una obra de arte en el género. El show alejaba al venezolano de su difícil realidad cotidiana y consagraba a Chávez como el sacerdote mayor, el animador de esa nueva realidad que entretenía y hacía pensar en otra cosa. Luego, con su enfermedad, el aspecto religioso comenzó a cobrar importancia y el pueblo se vio claramente identificado con las oraciones públicas que se hacían para pedir el pronto restablecimiento de su Presidente. Chávez ahondó el sentimiento, apareciendo públicamente en ritos y actos religiosos dedicados a su pronto restablecimiento.

La situación se volvió más dramática los últimos meses de su increíble vida. Digo increíble, porque viéndolo de manera fría, Chávez tuvo una vida de novela. Incluso el final,  el cáncer abrumador que nadie se espera en un hombre joven, la implacabilidad de la vida que le caía encima a un hombre que parecía todo poderoso y el secreto que circundó hasta el ultimo minuto su enfermedad, agregaron al realismo mágico del personaje. En la muerte, las cosas no fueron distintas. Sus colaboradores cercanos, hasta esos momentos agnósticos, sacaron a relucir sus creencias públicamente. De pronto, todo fue posible: que un pájaro se le apareciera al presidente encargado como un signo o que el cáncer fuera producto de un complot , el realismo mágico tomaba de nuevo el control de la situación y de la política.

Desaparecido Chávez, desaparece el personaje principal de la novela venezolana de los últimos catorce años.  El realismo mágico se desinfla poco a poco para dar lugar a la realidad de todos los días: los atracos, la escasez ,la inflación. Mi abuelita solía decir “quiso hacer una gracia y le salió una morisqueta” ...es exactamente lo que pasa con el gobierno, lo que en Chávez era una gracia, en sus seguidores luce como morisqueta. No se trata sólo de ineptitud ya que el tren de gobierno es el mismo que había antes, se trata de falta de carisma. O, como también decía mi abuelita “Más vale caer en gracia que ser gracioso”.

Cuando el libreto se vuelve flojo, los escritores tienen trucos, a veces desesperados,  bajo la manga. Desde Dickens, hasta Cabrujas, pasando por Dumas y por los creadores de Dallas. Todo se vale para evitar que la novela se desinfle.  En estos momentos, vivimos el equivalente del escape de Edmond Dantés o la reaparición de Patrick Duffy en la serie Dallas. De pronto aparece en Internet un audio de Chávez, supuestamente dejado como mensaje en el teléfono de su hermano Adán.

La primera pregunta que uno se puede hacer es si se trata efectivamente de Chávez. Yo creo que sí, yo creo que es realmente su voz. La segunda es si es un montaje. Pudiera ser, pero también podría ser simplemente uno de los tantos mensajes que le dejó al hermano durante su vida y que ahora es presentado fuera de contexto. Finalmente, uno se concentra en el mensaje en sí. Es muy bueno. No dice nada en particular, pero sugiere todo al mismo tiempo: que está vivo, que lo tienen secuestrado y que no es posible que la gente no esté al tanto de lo que está sucediendo. El mensaje, incluso para alguien que nunca quiso a Chávez como yo, es conmovedor, realista, bien hilado. En pocas palabras, montaje o no, aquel a quien se le ocurrió sacar el mensaje a la luz pública, es realmente alguien inteligente.

La próxima pregunta es, por supuesto, quién lo hizo y porqué. Cuando las cosas pasan, uno siempre tiene que preguntarse quién tiene algo que ganar. Los chavistas acusan con altavoces a J.J. Rendón, el agudo orientador político de la campaña de Capriles. Según ellos, Rendón ganaría el desacreditar al grupo de gobierno. Por lo bien pensado del audio, uno podría pensar que fuese Rendón a quien se le hubiese ocurrido el esquema, pero la verdad es que, a pesar de lo que Maduro y el tren de gobierno trate de inculcarnos,  Rendón no tiene nada que ganar con lo que está ocurriendo. Todo lo contrario,  el audio ha distraído a la opinión pública de los importantes problemas del país, lo cual no le conviene a la oposición.  Se podría pensar, entonces, que son los mismos chavistas los que han sacado el audio, para distraer a la gente. Se trata de la hipótesis más factible, dado que le da al gobierno una carta más para intentar inducir a la gente en el famoso realismo mágico de los últimos catorce años. Sin embargo, tengo mis dudas: el audio está demasiado bien hecho. Sería posible que fuese alguien más, dentro del gobierno, quien lo hubiese soltado con la intención de desacreditar a otra fracción.

Finalmente, está la posibilidad irresistible de que se trate de Chávez mismo, cual Edmond Dantés, secuestrado en una isla desierta, convenciendo a uno de sus captores que le preste un celular y dejándole el mensaje de vida a su hermano mayor. En la Venezuela de Chávez todo es posible.

En el fondo, ningún venezolano dice creer en brujas…pero de que vuelan, vuelan.

Friday, September 20, 2013

El seto

El jardín de mi casa tiene un seto de pinos que colinda con la terraza del vecino de la izquierda.

Cuando compramos la casa, el seto era tan pequeño que se hubiese podido saltar de una casa a la otra.

Pero estamos en Canadá, los pinos son pinos canadienses y como tal se comportan: crecen tanto que si uno olvida la poda un año,  terminan creciendo como que si en vez de colindar con una cerca suburbana, estuviesen adornando las montañas boreales del norte de Québec.

Generalmente el seto debe ser podado en Julio, cuando ya ha pasado la mayor parte de su crecimiento. Al menos, eso dicen los especialistas quienes, justamente, merodean por la calle por esas fechas para encontrar clientes.
De hecho, yo sabía que era fines de Julio por el camión azul y rojo que se paraba en mi puerta y salía un hombrecito delgado y dinámico, que cada año se me presentaba para recordarme que había que podar el seto.

Extrañamente, este año no se presentó y a mi se me pasó el mes de Julio sin ocuparme del crecimiento desenfrenado de los pinos. Pero hoy, justamente, me decía que debía llamar a alguien, que la cerca estaba ocupando demasiado espacio. Mi esposo me comentó que ya era muy tarde, que había que dejarlo para el año que viene...
Yo por mi parte, pasaba revista mentalmente de a quién podía llamar, dado que el hombrecito no había aparecido.

En eso, sonó el timbre. Un muchacho joven se presentó indicando que se especializaba en la poda de árboles y que si queríamos podar el seto.

Decir que casi me caí de asombro es poco. Parecía una escena de "la dimensión desconocida" en la que un deseo se materializa casi instantáneamente. Mi escéptico esposo también se quedó impresionado por la coincidencia.

Discutimos el precio y el muchacho se dió a la dura labor de poda.

Al terminar, le hice algunos comentarios sobre el resultado, el me dió instrucciones para el año siguiente  y luego se me quedó mirando y me dijo:


-Ya yo había venido para acá.-

_¿Ah si?- respondí

-Si, ¿No se acuerda?

-No, la verdad es que no

- ...yo era el ayudante de René...

-¿René..el de Ganby...?

-Exacto, .. vivía en Granby... murió el 17 Agosto, después de un mes de hospitalización...

El muchacho me dió los detalles de la enfermedad, yo me acordaba del hombrecito fuerte, curtido y dinámico, que siempre tenía un cigarro en la boca, incluso cuando tenía que amarrarse para una poda peligrosa. Le dije que lo lamentaba mucho y que le enviara mi pésame a la esposa, que a veces lo acompañaba.

Luego se montó en su camión y me saludó cordialmente.

Y yo me quedé pensando en el cigarro, en las cosas de la vida, y en coincidencias de dimensión desconocida.