Sunday, August 27, 2006

Las cintas (1/8/92)


Después de una serie de posts de opiniones políticas, para hacerme perdonar por aquellos que visitan el blog para leer mis cuentos, aquí les dejo uno totalmente intrascendente que escribí en 1992.

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María Mercedes se casaba y como amiga de tantos años, me dispuse durante días a pasearme, como quien busca un tesoro escondido, por las decenas de mercerías de Sabana Grande y de La Candelaria. Se trataba de encontrar el blanco exacto de las cintas del reborde de los faralás de los vestidos de razo de las diez damas de honor del cortejo.

La tarea de encontrar el blanco adecuado parecía de verdad imposible "este es muy gris" "y este muy azuloso", “este es muy diáfano” "¿No tiene un blanco perla? No, no ése, ése es demasiado crema". … " Por fin llegó el día en el que pude exclamar …”Éste, éste es el blanco!".

¡Había dado con el tono exacto que mi amiga necesitaba! No habia tiempo que perder. El matrimonio era en tres semanas y ninguna de las diez damas tenia el vestido hecho.

Le pedí a la vendedora que me cortara cuatrocientos metros de cintas.

"¿Cuatroscientos metros?" preguntó asombrada.

"Si, cuatroscientos, ..se trata de diez damas de honor y el vestido tiene montones de faralás, así que cada una se lleva cuarenta metros...."

"¿Pero porqué cintas blancas?" preguntó desde lejos la dueña de la mercería, quien intrigada por la compra de 400 metros de cualquier cosa, dejó a parte a la clienta que buscaba unos vulgares botones.

Le explico que Maria Mercedes escogió tener un cortejo todo de blanco...

La señora repitió, en tono de asombro:

"¿De blanco?"

En ese momento las tres ayudantes, la clienta de los botones y el esposo de la señora se acercaron a la vitrina de las cintas de razo, mas por oir la discusión que por otra cosa.

"Pues si, de blanco, mi amiga decidió que el cortejo irá todo en blanco", dije en tono de excusa. En el fondo, me dije, ese es problema de María Mercedes que se inventó un cortejo blanco, yo solo obedecía órdenes.

En ese momento una de las jóvenes ayudantes exclamó:

"¡De Blanco! ¡Ay, qué bello!"

A lo que la dueña respondió:

"¡Que bello va a ser, Magaly!...ve a atender mejor a la señora, ¡Ve!"

Los prejuicios de la señora Conchita, como el esposo la acababa de llamar, eran mayores que su interés comercial en vender 400 metros de cinta. Empezó entonces una importante discusión sobre el blanco del cortejo.

"¡Cuándo se ha visto! ¡Un cortejo blanco!"

"Bueno", agregó Magaly, quien ya habia despachado a la señora de los botones y se habia apresurado a ocupar un puesto en la discusión, "Lady Di se casó con cortejo blanco".

"¡Lady Di es Lady Di!, ¿Cúantos metros de cola era que tenia, Felipe? Y todo bordado y brocado, Lady Di podia darse el lujo de un cortejo en blanco, y, además, era un cortejo de muchachitas, no diez damas de honor crecidas.."

Luego añadió, con el tono del que sabe lo que le van a responder

"Y dígame, cómo es la novia, ¿Acaso es alta?"

Yo miré a la señora Conchita, que era una gallega alta y estilizada, a pesar de la edad y estuve tentada de decirle que si, que Maria Mercedes era como ella, pero mi espíritu de honestidad me llevó a decir la verdad:

"Bueno, la verdad es que no es tan alta, es mas o menos ..como yo".

"¿Como Ud? ¡Figurarse! ¡Asi de bajita y pretendiendo tener un cortejo en blanco, las cosas que hay que oir!¿ Acaso nadie le ha explicado a su amiga que la novia tiene que verse?¿Que la novia va de blanco porque todos tienen que estar pendientes de ella, cómo quiere que se vea si es pequeña y lleva el mismo color que las damiselas?"

A lo que yo agregué tímidamente...

"Bueno, a decir verdad, la novia no va de blanco, va de beige..."

"¿De beige?" exclamaron en coro la Señora Conchita, Magali y las otras ayudantes.

"¿Oíste eso Felipe? Un cortejo blanco y una novia beige, el mundo al revés, te digo".

Felipe, quien había regresado a sus cuentas, hizo un gesto de afirmación con el aire fastidiado del que quiereque terminen de comprarle los cuatroscientos metros de cintas, mientras le daba una aspirada a una pipa de chocolate cuyo agradable olor llenaba el ambiente del almacén.
Yo me imaginaba a una novia vestida de beige, entrando con las notas de Mendelsson a una Iglesia donde el olor a incienso había sido remplazado por el de una pipa de chocolate.

Cuatrocientos metros de cinta de razo mas tarde, la señora Conchita consideró que ya habia ahondado suficiente en el asunto del blanco y del beige y me preguntó si yo también estaba en el cortejo. Fue en el momento en que le dije que si, que era la madrina, que mi hija Laura entró corriendo, escapándose de la mano de mi amiga Ana. Inmediatamente, al verme, Laura se abalanzó sobre mi.

"¿Y esa niña tan guapa, es de la chica?", preguntó la señora Conchita haciéndole un gesto de cariño.

No tuve tiempo de responder. Laura le lanzó la revirada de ojo que le reserva a la gente que no le hace gracia, volteó la cara y gritó a todo gañote "¡Mamá!" y le dió la espalda a la señora escondiendo su cabeza en mi cuello.

"¡Así que es suya!" exclamó la señora Conchita con asombro, y luego agregó:

"Pero si es suya, ¡Ud no puede ser la madrina de la boda!"

Yo no estaba muy segura de entender, es cierto que Laura es tan tremenda que no me iba a dar chance de cargarle la cola a Maria Mercedes, pero de allí a que hubiese una prohibición de ser madrina..

"¡La pava, hija!¿Ud es casada no?¿ Ud no sabe que matrimonio con madrina casada es pavoso?"

"¿Ah si?" Se interesó Ana de quien yo habia sido “madrina de cola”, un año antes, mientras mi hijo llevaba las arras y mi esposo cuidaba pacientemente a la diabla de Laura, en la que no se había podido confiar para llevar los aros. Ana explicó su experiencia del año anterior y le dijo que, hasta la fecha, muy contenta estaba.

"Pues hija, a lo hecho pecho, yo no le quiero desear que nada le pase, pero ¿Cómo se le ocurre a Ud tener madrina con dos hijos en el cortejo?”

Las cosas que dan pava son una cosa seria. Basta con que alguien se invente que esto o aquello es pavoso, para que Caracas entera lo evite al pie de la letra...palmeras, trinitarias, crisantemos, que el novio la vea antes del matrimonio, pero ¡Madrina casada! Eso nunca lo habia oido.
Ya estaba un poco cansada de la impertinencia de la señora Conchita. Si no hubiese sido porque conseguir el fulano blanco había sido tan difícil, hubiese dejado las cintas y la conversación de la señora Conchita en el acto....pero ya el mal estaba hecho.

Pagué los 400 metros de cintas a la señora y salí con mi hija y mi amiga. En el camino, esta última se quedó pensativa y luego comenzó a explicarse

"Bueno, Bruni, en el fondo la regla no vale porque, tu no fuiste mi única madrina, Carmen era la madrina de ramo, tu eras la madrina stand-by"...

"La cosa fue al revés",le dije, "Carmen era la madrina stand-by, por si yo no conseguia pasaje para venirme, y yo era la madrina de verdad. Después, ante la inminencia de tener dos madrinas, Uds inventaron que podia haber dos madrinas: de cola, encargada de la cola, y de ramo, encargada del ramo...pero Carmen fue tan mala en eso de encargarse del ramo que se encargó de su ramo solamente y me tocó a mi, madrina de cola, de encargarme de tu fulano ramo de novia, con lo que me tocó hacerlas veces de única madrina ...¡Y que nadie me quite el titulo! "

Después de tan profunda discusión sobre el madrinazgo en los matrimonios eclesiásticos, casi que acabamos con unaamistad de veinte años. Al llegar a casa de Maria Mercedes, Ana se despidió friamente y salió del carro con los cuatrocientos metros de cintas.

Maria Mercedes me llamó al dia siguiente.

"¿Alo, Bruni?, gracias por conseguirme las cintas, la verdad es que con tanto agite yo no hubiese tenido tiempo”

“No te preocupes, fue un placer..”

“Mira, Bruni, tu sabes que Ernesto tiene en San Cristóbal una prima que es como su hermana.."

Yo nunca había oido hablar de prima alguna de Ernesto, cuya familia inmediata constituida por generaciones y generaciones de varones, vivia en Caracas, y cuya familia lejana, constituida por otras tantas generaciones de varones también, vivia en San Cristóbal. Justamente, el problema de Maria Mercedes habia sido el de conseguir suficientes amigas de estatura apropiada, para poder darle un puesto en el cortejo a cada uno de los hermanos, primos y amigazos del alma de Ernesto . Asi que, no sabia yo de dónde le había salido a Ernesto, súbitamente, una prima-casi- hermana viviendo en San Cristóbal…

Maria Mercedes siguió hablando:

"Bueno, Bruni, y yo me preguntaba si a ti no te importaria que élla ...que fuera élla la madrina..."
“ ..¡Ah! …Por supuesto que no hay problemas , Maria Mercedes…, yo entiendo. Pero dime, por casualidad la prima-casi –hermana de Ernesto no es casada ¿no?”

“No, no, claro que no..”

Colgué el teléfono y me quedé elucubrando sobre la necesidad de tener madrinas, solteras o casadas. Me fui después a jugar con mi hija Laura mientras me preguntaba seriamente si en San Cristóbal hubiese sido más fácil conseguir los cuatrocientos metros de cintas.

Nota: La Señora Conchita, Ana, Felipe, Magaly, Carmen, Ernesto, Maria Mercedes y la prima que vino de San Cristobal son personajes supuestamente imaginarios. Las madrinas casadas son excelentes madrinas y nadie nunca ha dicho que traigan mala suerte. Cualquier parecido de este cuento con vestidos o situaciones reales noes más que pura coincidencia.

1 comment:

Elízabeth said...

;-)
Ajá Bruni, y tu madrina.. era casada o soltera? Porque leyendo el cuento, me percaté que la mía era solterita y sin compromiso. Y de eso, hace más años que los que me atreva a confesar.-- Liz