Tuesday, January 03, 2006

Batalla de Santa Inés



Artículo 60.
Toda persona tiene derecho a la protección de su honor, vida privada, intimidad, propia imagen, confidencialidad y reputación.
La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y ciudadanas y el pleno ejercicio de sus derechos.

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999.


Dedico esta historia a los millones de Venezolanos de todas las tendencias y orígenes que están encerrados en miles de computadores desconocidos y cuya privacidad se ha visto violada para siempre.


Tras varios años de protestas y una férrea oposición, se efectuó en Venezuela una recolección de firmas para convocar un referéndum a fin de revocar el mandato del presidente Hugo Chávez Frías. El referéndum tuvo lugar el 15 de Agosto del 2004. El campo del “NO”, partidario del Presidente, formó un comando denominado “Maisanta” en honor a un general gomecista convertido en guerrillero anti Gómez, Pedro Pérez Delgado, apodado “Maisanta”, quien resulta ser bisabuelo del Presidente Chávez Frías.

Se dice que el Presidente tiene una predilección supersticiosa por la figura de ese ancestro rebelde y que considera que le trae suerte [1]. Cierto o no, el Comando Maisanta tiene como meta poner todo lo que esté a su alcance para impedir que el Presidente Chávez Frías sea revocado. Esta nueva cruzada política es bautizada "Batalla de Santa Inés". Dentro de ese cuadro es desarrollado un programa de búsqueda informática acoplado con los datos personales de todos los votantes Venezolanos, que es llamado "Maisanta"o “Batalla de Santa Inés” en honor a la batalla ganada por el líder federalista, el también llanero, Ezequiel Zamora. Los caudillos Zamora y Maisanta están de alguna manera relacionados, Maisanta era hijo de un coronel del ejercito de Zamora , y ambos, al parecer, son dos figuras fetiches para el Presidente, así que no es casualidad que los dos estén asociados a una de las más importantes batallas que el Presiente Chávez tendría que librar.

Para poder crear el programa Maisanta, la base de los datos de todos los votantes Venezolanos tuvo que haber sido extraida de la base de datos del Consejo Nacional Electoral (CNE), que es el organismo encargado de las elecciones en Venezuela. Si tal fue el caso, se trata de una violación flagrante de la Constitución de la República que garantiza el derecho a la privacidad y que de forma expresa limita el uso de la informática [2].

En los meses que siguieron, el programa fue utilizado para catalogar a los venezolanos y en ciertos casos, para negarles acceso a trabajos o documentos [3,4]. Tengo entendido que el CD con el programa y la base de datos podía ser adquirido libremente en las calles del Centro de Caracas.

Queriendo verificar por mi misma la magnitud de la violación de la privacidad de millones de venezolanos y entender la funcionalidad del mismo, obtuve e instalé en mi computador una copia del programa y me dispuse a buscarme a mi mísma a ver qué aparecía. Luego comencé a jugar con los números de mi cédula de identidad. Dos, tres, cuatro, cinco números mas abajo, dos, tres, cuatro, diez más arriba…

Allí estaban, Renato, Salvatore, Silvana y Rosetta, aquellos que habían estados perdidos en algún lugar recóndito de mi memoria y que ahora, gracias al poderoso programa de búsqueda de votantes, regresan a mis recuerdos de niña de nueve años que iba por primera vez a sacarse la cédula.

Era un día especial. Nos habían llevado en un autobús al patio techado de un sitio grande, que creo que quedaba en Los Ruices o en Los Dos Caminos. Era probablemente un liceo o un centro de identificación. Nos habían sentado en largos bancos, uno al lado del otro, esperando nuestros turnos. Una de nuestras maestras, la señorita Camacho, intentaba en vano que estuviésemos tranquilos. Yo quería sentarme al lado de Renato, pero Rosetta se interponía, con lo cual su número de cédula no fue seguido al mío, sino que nos distanciaron varios números. Renato quería a Rosetta y nosotras, todas las otras niñas de colegio italo-venezolano donde estudiábamos, amábamos a Renato.

No era la primera vez que Rosetta se interponía. También cuando habíamos hecho la Primera Comunión, uno o dos años antes, me tocaba, según la profesora Bianchi que hacía de maestra de ceremonia, entrar a la iglesia al lado de Renato, pero no pasó así, por culpa del vestido mio, o el de Rosetta.

Yo tenía un vestido blanco de corte princesa y un velo largo, como el que usan las novias y Renato estaba muy guapo de flux azul marino; llevaba un velón crema, un rosario de plata, un misario de madreperla y unos guantes aterciopelados blancos. Rosetta, por su parte, tenía el horroroso vestido de monja color crema con un rosario de madera en la cintura que el Colegio había propuesto para las niñas y que yo me había negado terminantemente a que me compraran. Entonces, probablemente debido al vestido, en la entrada final a la capilla, la misma profesora Bianchi que siempre me había preferido puso esta vez a Renato con Rosetta de primeros, y nos dejó a Salvatore, con un traje marrón que había sido de su hermano y que le quedaba pequeño y a mi, con mi magnífico traje de novia hecho por mi abuela, de últimos en la fila. Fue así como en la foto de entrada a la Iglesia salí al lado de Salvatore y Rosetta, como siempre, al lado del adorado Renato.


Pero la vida es una cosa seria. A pesar de que, según supe, mas tarde habían sido novios, Rosetta y Renato no terminaron juntos. Al menos, eso indica el programa. Renato vive ahora en Colinas de la Trinidad mientras que Rosetta sigue viviendo en La Carlota. Rosetta debe haberse casado con un señor Añez, porque el programa, le cambia, a la manera gringa, el segundo apellido a las mujeres casadas y lo sustituye por el del marido. Recuerdo que Rosetta era de padre y madre italianos, y, a pesar de que la memoria me falla, no creo que Añez fuese su segundo apellido. Además, me llamó la atención que el programa fue hecho por gente que no conoce las “ñ”, ya que Añez es escrito con el símbolo numeral, A#ez.

Después de estudiar mas a fondo los datos del programa, llegué a la conclusión de que quizás la alianza de Renato y Rosetta era imposible, al menos políticamente hablando. Unos verdaderos Capuletos y Montescos venezolanos. De hecho, el programa clasifica a Renato como “Patriota” y cuando accedo a su nombre se alumbra un campo rojo en la zona que indica la tendencia política. Patriotas, según entendí, son aquellos que no sólo no firmaron contra el Presidente, sino que firmaron para revocar a sus diputados de oposición. Tal parece que, tras el pedido de revocatoria presidencial, hubo una contra-ofensiva del gobierno para pedir que revocaran a los diputados de la oposición. Lo interesante es que no parecen ser ciertos diputados, sino cualquier diputado, por cuanto el programa muestra que hay Patriotas en todos los distritos.

Así, si bien Renato es un Patriota, Rosetta no lo es. De hecho, cuando accedo a su nombre se alumbra un campo azul y aparece el mensaje “Firmó contra el Presidente”.

Gracias al programa pude saber también que Renato es abstencionista y que ni Rosetta ni él son beneficiarios de ninguna de las Misiones del Presidente.

Me pregunté entonces en qué momento fue que Rosetta y Renato dejaron de tener la empatía que mostraban de niños y adolescentes. El programa no explica, no dice, pero los datos están allí, no viven juntos.

Por su parte Salvatore, mi compañerito de Primera Comunión, resultó ser un caso muy particular ya que a pesar de ser Patriota, aparece un flash de “warning” indicando que también firmó contra el Presidente. Es decir que el programa considera que, probablemente, Salvatore no sea confiable desde el punto de vista político. No sé si el programa tenga razón, en el fondo Salvatore no cambiaba de opinión a menudo cuando jugábamos en el recreo. Todo lo contrario, era de una terquedad desarmante.

Comencé a barajear posibilidades. Quizás Salvatore creyera que la mejor forma de acabar con la inestabilidad política fuera firmar para pedir referendos y acabar con el problema. Entonces firmó por un referéndum primero, pero siendo favorable al gobierno, decidió firmar por el otro después. Sin embargo, se me hace difícil imaginarme a mi amigo Salvatore ejercer su derecho cívico de manera tan estratégica. Quizás había firmado primero y lo obligaron después, el programa me creaba dudas…quizás, quizás, quizás..

Silvana vivía antes relativamente cerca de mi casa, pero por lo visto se mudó ahora tan cerca que, si estuviera yo en Venezuela, votaríamos en el mismo núcleo. Al cliquear un botón especial, me encuentro con la lista de todos los votantes de mi centro. No sólo está Silvana, sino que leo también rápidamente varios nombres conocidos. Entre ellos Maritza, la vecina de la esquina de mi casa. Puedo saber su verdadera edad, que ha tenido escondida durante tantos años. Busqué después a su esposo Alberto, quién no aparecía en el centro, pero el apellido es inusual y bastante fácil de conseguir con la opción de búsqueda por nombre. Para mi sorpresa, encuentro que es mucho pero mucho mas joven que élla. Puedo verificar también que Alberto es considerado Patriota a pesar de que Maritza firmó contra el Presidente. Se cae inmediatamente entonces mi teoría de los Capuletos y comienzan de nuevo las especulaciones. ¿Un Patriota y una revocante? ¿Qué peleas habrían? O quizás, quizás fuese a propósito, para no meter todos los huevos en el mismo canasto, después de todo, decían, tu voto es secreto y tu firma no,…quizás, quizás, quizás.

Y así, si lo hubiese querido, hubiese podido pasar revista a todas mis memorias, a todos mis vecinos, a todos mis amigos, a toda mi familia, conocer sus cédulas, sus edades, sus direcciones y centros de votación, sus tendencias políticas. Adivinar sus miedos y presuponer sus titubeos.

¡Nada más y nada menos que catorce millones de miedos y de titubeos!

Catorce millones que hoy están en todas partes y que nunca más podrán recobrar la tranquilidad del anonimato. Una violación colectiva y permanente!

Y entonces, ante el asombro, el hastío, el desagrado, el asco, borré el programa. Traté de volver a mi vieja idea de que Rosetta se quedaba con Renato y de que Maritza tenía la edad que aparentaba. Pero no funciónó, era como desaprender a leer después de haber leido.


Y entonces, prendí de nuevo mi computador y empecé a teclear.

Y aquí sigo, librando mi batalla de Santa Inés.

-----------------------------------
En el relato precedente, he cambiado los nombres y las secuencias de números de cédulas de mis recuerdos fabulados. He también exagerado notablemente mi curiosidad de búsqueda de detalles personales. Quería simplemente demostrar el potencial de intromisión de la vida privada del programa creado. Algunos de mis antiguos compañeros de primaria tienen números de cédulas cercanos al mío, pero los personajes del cuento no son éllos. Sin embargo, el programa es tal que sí me permitiría retrazarlos y encontrar los detalles de su vida privada de la manera que describo, si así quisiera hacerlo.

De hecho, todas las funcionalidades de búsqueda y las características del programa incluidas en este relato son, lamentablemente para todos los que allí estamos, rigurosamente ciertas.

Referencias:

[1] Marcano, C. y Barrera, A. “Chávez sin Uniforme.-Una Historia Personal”. Colección Actualidad. Random House Mondadori, 2004.
[2] Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Artículo 60. http://comunidad.vlex.com/pantin/constve.html
[3] Octavio, M. "Tascón Fascist List". The Devil’s Excrement blog. http://blogs.salon.com/0001330/categories/tasconSFascistList/
[4] Duquenal, D. "la Lista. The story of Venezuela McCarthyism". Venezuela News and Views blog.
http://daniel-venezuela.blogspot.com/2006/02/la-lista-story-of-venezuela.html

4 comments:

cristina said...

Bruni, es increíble como de una historia tan deprimente haces un relato tan divertido. ¡Te felicito una vez más!

howardharolds4640 said...

I read over your blog, and i found it inquisitive, you may find My Blog interesting. My blog is just about my day to day life, as a park ranger. So please Click Here To Read My Blog

Elízabeth said...

Bruni, yo misma he estado tentada a acercarme a comprar el programa en los alrededores de la plaza Bolívar. Y después pienso, que sería terrible tener en la mano esa herramienta; sirve para espiarle la vida a un gentío y la tentación es muy mala consejera.- Liz

FeathersMcGraw said...

Excelente tu escrito Bruni. No sabia que tenías un blog ni que escribias tan bien!! Sin comentarios la falta de privacidad de la lista maisanta. No hacen falta más razones, ésta sería suficiente, única y exclusiva para que este gobierno renuncie en pleno.

No escribes nada en inglés en tus blogs?

Saludos,

PS Si quieres manejar mejor tu sección de comments usa haloscan.