Sunday, September 02, 2007

Cuando sueltan los leones

"Donde ronca tigre, no hay burro con reumatismo"
Anónimo.

Tengo edad suficiente para acordarme del Tigre Mariposo que se había escapado de El Pinar para aterrorizar a la ciudad. En aquel entonces, no se decía que se había escapado "un Tigre" sino que se insistía en que era un "Tigre Mariposo". En vez de aterrorizarnos, los caraqueños nos preguntábamos, antes que nada, qué carrizo querían las autoridades decir con el epíteto. Pronto nos instruyeron en el hecho de que las manchitas negras de la piel del tigre tienen forma de una mariposa con las alas abiertas, de donde sale la denominación.

Páginas enteras de los periódicos de más circulación fueron dedicadas durante varias semanas a darnos interesantes nociones ilustradas de zoología, a entrevistas de profesores y eruditos en la materia, a seguir las trazas del tigre y a elucubrar sobre los motivos de la fuga. Se decía que se había fugado para alcanzar a su compañera, que, sin tanta bulla, se habría fugado un poco antes, con lo cual los caraqueños tendríamos que vérnosla no con uno, sino con dos tigres mariposos.

Después de un cierto tiempo, el tigre fue visto subiendo El Avlla, algunos dicen que en companía de su pareja.

Nunca, que yo sepa, se encontraron tigres, ni tigritos ni carcazas de animales devorados por tales felinos. El enorme tigre mariposo hizo muy bien su trabajo de esconderse del mundo, de los guardabosques, de los periodistas y de los miles de marchistas que acostumbran subir el Avila semanalmente.

Más o menos por esa misma época salió un sádico en Caracas.

No era un sádico cualquiera, sino uno que se divertía en cortarle las nalgas a las mujeres en las paradas de autobuses. El sádico aparecía un día en Petare, otro día en El Cafetal y a veces cambiaba totalmente de ruta y hacía de las suyas en Catia. A este ilustre sádico también se le dió un epíteto. Lo bautizaron "Sádico Gozón", como si los demás sádicos no fueran gozones. Pero el caso es que, al igual que el tigre Mariposo, el épiteto de Gozón hacía que nos divirtierámos aún más de las andanzas del sádico, que en vez de dar miedo eran motivo de risas y chistes.

Nunca, que yo sepa, salió en los medios fotografía o entrevista de mujer alguna mostrando heridas o llorando un ataque del Sádico Gozón. Tampoco supe de ningún médico u hospital que confirmaran haber tratado las peculiares heridas. Sin embargo, las aventuras del sádico fueron religiosamete reportadas cotidianamente, hasta que desaparecieron de los titulares como por arte magia, sin que el hombre fuese capturado ni autoridad alguna declarara formalmente haber cerrado el caso.

Años después leería un estudio sobre la coincidencia de las apariciones del Tigre Mariposo y el Sádico Gozón con momentos de escándalos y dificultades claves para el gobierno de turno.

Estaba pensando justamente en esos dos eventos, cuando leí que el gobierno pensaba pasar una ley que le prohibiera a los padres ponerle nombres extrambóticos a sus niños. Al parecer, habrían incluso discutido la posibilidad de imponer una lista de 100 nombres dentro de la cual se podría escoger el nombre de los hijos. Habiendo tenido que vivir la vida deletreando mi nombre en todos los idiomas, no puedo menos que simpatizar un poco con la idea, pero mi conciencia liberal me indica rápidamente que porqué carrizo el gobierno le va a estar imponiendo lista de nombres a los padres.

Claramente, se trata de un trapo rojo que quieren sacar para que la gente piense en otra cosa que en la amañada Reforma.Tales son mis pensamientos cuando, casualmente, me encuentro con otra noticia que confirma mis sospechas.

Discreta, al pie de página, leo una reseña regional que indica que los vecinos de San Antonio de Los Altos han visto a un león rondando por allí. Dicen que el animal se escapó de El Pinar hace dos años. Pienso que los felinos venezolanos son particularmente hábiles en eso de escaparse y ser invisibles durantes períodos extensos. La directora de el zoologico se apresura en indicar que hace dos años lo que sucedió fue que murió un tigre león, pero no sabe de escapes. Sin embargo, se insiste en que hay testigos que indican que no sólo habría uno sino cinco leones, porque se trata de una leona con cuatro cachorros que anda por ahí rondando.

De nuevo me impresiona la cualidad de esos felinos criollos a los que, una vez en fuga pero a la luz pública, les sale familia.

Ante tal rumor, la directora de El Pinar instruye a los incautos lectores de tener cuidado, porque, por si no sabemos, los leones son peligrosos, y las mamás leonas aún más. En otras palabras, si ve a una leona con sus cachorros, no se le acerque!

La soltada de leones me lleva a recordarme de las Yuritzi Mileidi-Josefina que no podrán ser, de los magníficos tigres mariposos de mi juventud y del sádico gozón que sólo cortaba nalgas en las colas de los carritos por puesto.

Pienso en la Reforma Constitucional y en la importancia que tiene no sólo para los venezolanos actuales, sino para las generaciones futuras y me digo que los trapos rojos de antes eran infinitamente menos importantes.

...Pero mucho más creativos.

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